Y sin darnos cuenta, la gente comenzó a rodearnos y Aime y yo comenzamos a bailar, la verdad juntas no lo hacíamos tan mal, cuando salimos sin permiso del castillo, solíamos ir a varias fiestas y bailábamos por horas, hasta quedar exhaustas. La multitud siguió bailando, pero de repente sentí unas manos tocar mi cuerpo, alguien me tomo de la cintura y sus manos estaban bajando hacia mi trasero, cuando giré para ver quién era inmediatamente esas manos me soltaron. Pude ver como Magnus estaba empujando a otro hombre, sus ojos eran negros, Max estaba en control y temí lo peor por ese pobre idiota, lo tenía agarrado de su camisa, “Lo siento Alfa, por favor estoy borracho y no me di cuenta de que ella era una de sus amantes” dijo el hombre con miedo en sus ojos. Magnus lo miro furiosos y e

