Gina aceptó regresar conmigo, fue difícil lograr que cediera, pero no podía permitir que estuviera un minuto más lejos de mí y menos en mi manada, necesitaba sentirla cerca y nada ni nadie se interpondrá en mi camino. Al llegar a la casa, fuimos directamente a nuestra habitación, al entrar ella estuvo algo nerviosa, pero tome su mano fuerza y la mire sonriéndote. Quería que se diera cuenta de lo importante que ella era para mí, que se sintiera segura en mis brazos, porque nada le pasara mientras este a mi lado, la protegeré como se lo prometí el día que delante de todo Galandria la reclame como mia. Ella miró la habitación viendo cada detalle, “ si algo no te gusta , puedes cambiarlo, quiero que te sientas a gusto esta es tu recámara también”. Han pasado dos días desde que llegue a est

