El sonido del despertado me despierta de un brinco y solo he dormido 4 horas, me levanto y veo el reloj, son las seis de la mañana. Voy a dejar el café haciendo mientras me baño. — Mateo levántate ya es tarde … toqué tres veces la puerta y no contestó …. —¿Mateo? Su habitación está vacía y es lógico que pasó la noche con Bianca. —¿vas a venir al apartamento? …. Le escribo. — Sí, ya estoy por llegar. Me siento en la mesa con mi taza de café a esperar que Mateo entre por la puerta. — Buenos días …dice él. — Buenos días pecador, ¿Cómo te fue? — Bien, hablé con Bianca y todo bien. ¿estás enojado? — Más o menos, no me dijiste que pasarías la noche con Bianca y yo aquí solo sin mi mujer. Espero que haya valido la pena el no avisarme calenturiento. — Lo valió amigo, sí que lo valió. —

