Luego de unas horas de vuelo en su jet privado, Netty llegó con su padre al país que la vio nacer. Tenía sentimientos encontrados. Apenas pisaron el aeropuerto, un grupo de hombres los recibieron, Kort lideraba el grupo, gran amigo de su padre y el mejor detective que podían conocer. Su padre delegaba órdenes a Kort y ellos subieron a su auto para dirigirse al hotel que los hospedaría unos días; tenían que alistarse para llegar con doña Mati. —Todo listo, señor, todo cubierto en la clínica para su llegada. —mencionó Kort. —Tantos años con tu protección y nunca sacaremos que nos tutee, papá —sonrió Netty palmeando el hombro de Kort. —Ya sabes cómo es él, un caso perdido, pero así te queremos —mencionó don Albert mientras Netty sonreía y Kort hizo un gesto de gracia. Ya en el hotel...

