Robert es el primer nieto de la familia Parrish. Hijo de Marco y Camila.
El nieto que toda familia puede desear, inteligente, apuesto, educado y audaz en los negocios, la familia quería y elogiaba a Robert, menos el abuelo.
El joven fue elegido como director de inversiones Parrish hace pocos años, era hora que el empiece a manejar el negocio familiar y demostrar lo eficiente que era en el campo de los negocios.
Robert era un jefe exigente, pero a la vez demostraba aprecio por sus trabajadores, no era un jefe tirano y ese comportamiento ofendía a su abuelo.
Antes de perder lo más preciado que el tenía, Robert era un joven moldeable, su madre y su abuelo sabían manipularlo, pero luego del trágico suceso que vivió, todo cambio.
Se volvió un hombre carente de alegría, se dedicaba a trabajar y trabajar, apenas llegaba a su departamento para descansar, él tenía tiempo viviendo solo y aunque su familia se rehusó a que se fuera de la mansión, a él no le importó y opto por irse, no podía vivir con la familia que en parte causo su dolor.
Como cada noche al llegar a su habitación el sueño demoraba en llegar, cada cosa, cada detalle de su vida anterior lo recordaba, lo añoraba, como pudo ser tan estúpido, culpa suya fue perder a la mujer que amaba y no había día que se torturaba.
Él sentía que vivía en automático, levantarse, ejercitarse, alimentarse, trabajar y volver a su departamento para que los recuerdos lo destruyan, las culpas lo derrumben.
Un tiempo atrás el alcohol fue su amigo, pero su padre le hizo entrar en razón diciéndole que ese vicio solo lo destruiría, luego de unos meses en rehabilitación logro salir de ese vicio y volver a su mecánica vida.
Como primer nieto y siendo mayor que Patrick por dos años, Robert debía casarse, pero él se negaba, su abuelo, su madre insistían en ello. Pero él ya no era el joven que podían manipular.
En su vida solo conoció un amor, uno que amó con todo su ser y que él no cuido, no habría espacio para alguien más, ya no.
En ese instante en su oficina él detallaba el gran negocio que haría crecer su empresa, el proyecto con Visso Internacional sería muy beneficioso, a Robert le hubiera gustado ir y ultimar detalles con la presidenta de esa gran empresa, pero otros proyectos lo tenían ocupado, tuvo que enviar a su primo para finiquitar ese gran compromiso, ya que su tía llego a él pidiéndole el favor que lo mantenga a Patrick alejado por unos días, puesto que su matrimonio no pasaba por buenos momentos.
Robert respetaba a su tía y solo por ella tuvo que enviar a Patrick a cumplir con el compromiso con Visso. Su pobre tía sufría día a día por su único hijo, el cual no le importaba nada ni nadie.
Mientras Robert organizaba sus juntas dando indicaciones a su asistente, su padre llego a visitarlo.
—Padre, qué gusto verte, como te encuentras.
—Bien, mi querido hijo.
—A que debo tu visita.
—Pues vengo a conversar algo importante contigo.
—Padre, solo espero que no vengas con la idea que debo casarme, ese tema no está en conversación.
—Hijo mío, debes hacerlo, los socios de la empresa están hablando, mencionan que debes hacerlo y que tu futura esposa se dedique a las beneficencias y a las reuniones con las demás esposas de otros socios, sabes como es esto Robert.
—Padre, no deseo hacerlo, tú mejor que nadie sabe que no deseo un matrimonio.
—Pero hijo, solo hazlo por la empresa, además ¿quién sabe quizá te vuelvas a enamorar?
—¡Jamás! Óyelo bien padre, jamás volveré amar, solo una vez lo hice y fallé en no cuidarla.
—Robert por dios ha pasado tantos años, no es tu culpa lo que le sucedió.
—¡Nooo! Fue mi culpa, solo mía en confiar en mi familia.
—Hijo deja el odio de lado, tienes que vivir Robert.
—Vivo en automático padre.
—¿Acaso quieres que los socios y tu abuelo pongan a Patrick en la presidencia? ¿Qué será de los trabajadores con un jefe como él? ¿Qué será de nuestro patrimonio en manos de tu primo?
Diablos, en ese caso su padre tenía razón, que haría Patrick con la empresa, la llevaría a banca rota, que será de la gente que trabaja en ella, ¡dios! Robert, maldecía para sus adentros, no podía dejar así la empresa que su padre trabajo tanto.
Además, había una persona que le enseño que cada integrante de su empresa era valiosa, que cada uno tenía un objetivo en la vida, con una sonrisa triste recordó a la mujer que amó y así supo qué hacer, un sacrificio por los demás. Ya nada importaba.
—Acepto padre, me casaré.
—Gracias hijo, perdóname por dejar todo esto en tus hombros.
—No hay problema padre, en fin solo será un matrimonio arreglado.
—Hay hijo mío, mi amado hijo, cuanto daño te hemos hecho.
Su padre acaricia el hombro de su hijo y baja la mirada, sintiendo la culpa, embargar su corazón, su único hijo, su amado hijo y no encuentra paz para continuar viviendo.
Ese día Robert tenía una reunión con su abuelo, el anciano estaba enfermo y ansiaba casar a su nieto mayor con una buena candidata que tenía en mente.
—Me llamaste abuelo. —Robert se acerca con la mandíbula apretada, los recuerdos en esa mansión lo atormentan.
—Acércate Robert, mi amado nieto.
—Habla pronto abuelo, mi tiempo es limitado.
—Solo deseo dejarte una buena esposa Robert, una que te acompañe que lidere contigo. —Tose el abuelo, pero Robert no se inmuta ante lo que ve.
—Sé que todo lo tienes listo, como siempre en todo lo que rodea esta familia abuelo.
—Solo quiero tu bien Robert.
—No lo creo, pero allá tú. Escoge tu mejor candidata y escoge fecha.
—Me apena que no me creas, pero haré lo mejor para ti cof cof cof
—Debo irme, espero mejores con esta noticia, pero recuerda solo es un negocio. —Sale raudo Robert con un dolor de cabeza por tal actuación melodramática de su malvado abuelo.
—Adiós mi nieto.
El anciano tocio mientras Robert salía de la habitación, en eso la madre de Robert aparece y al ver a su hijo saliendo de la residencia lo estrecha en sus brazos.
—Ohhh Robert, tu abuelo está muy enfermo. —Dice afligida, pero Robert sabe como actúan ese par, así que se queda estático por unos segundos para luego apartarse.
—Como digas madre, en fin ya pueden buscar a la mejor candidata para esta absurda boda y deja de quejarte por la salud del abuelo, quien sabe todo sea un engaño más de ustedes.
—Por qué te has vuelto tan cruel Robert, soy tu madre, merezco tu respeto, tu cariño.
—Ustedes no merecen nada de mi parte, me retiro adiós madre.
Robert sale apresurado de la mansión de sus padres, odia estar ahí, los recuerdos lo abruman, la culpa no lo deja respirar, nunca podrá perdonar a su familia y nunca podrá perdonarse él.
La madre de Robert gruñe de molestia e ingresa a la habitación del anciano, quien está en compañía de su esposo, el cual está dándole de beber agua.
—Tu hijo cada vez es más insolente, espero que cuando se case la mujer le quite el mal humor.
—La esposa que tengo para él será ideal para ayudarlo en cambiar ya lo verás—sonríe el anciano.
—¿Qué esperan ustedes? Después de todo también fueron culpables de la muerte de esa muchacha. —Gruñe el padre de Robert sintiendo pena por su único hijo.
—Esa muerta de hambre no era para Robert. —Grita el anciano a su hijo mientras se toca el pecho.
—Cálmese, por favor, mira como pones a tu padre, me alegro de que esté muerta.
—¡Te escuchas! Por dios que puedo esperar de ti que nunca quisiste a Robert, eres la peor madre que pude conocer— llamaré al doctor para que te revise. —Se retira el padre de Robert maldiciendo como una mujer como su esposa pudo ser madre.