Mia Mi boca está seca, me levanto desorientada. Los latidos de mi corazón son lentos y dolorosos. Espero que no me de un ataque. Todo está oscuro en este lugar y el olor a guardado me tiene nauseabunda, mi herida aún duele, mis manos y pies están aún atados en la silla de metal. Las puertas se abren y Aitor entra junto a Karla, la maldita me mira como si yo fuera una basura. -Vaya miren a quien tenemos aquí, mi esposo ya sabe que esta niña esta aquí. -Eres estúpida o que. Su esposo, desde cuando. No puede ser... -Uy suegrito baja un poco a tu ego. -Querías ver a esta niña, aquí la tienes y ya ahora lárgate que necesito resolver unos cuantos asuntos.-Aitor me mira moviendo la cabeza como un demente. La herida en mi costado aún sigue abierta y duele, necesito tomar agua o moriré, au

