Leandro estuvo muy callado desde que llegamos de la casa de mis tíos, se encerró en el estudio y no decía nada. - ¿Que habrá hablado con mi papá? - Mi rosa ¿Qué haces? - lo escucho desde la sala. - Estoy dibujando, pensé que trabajabas. - En eso estoy - llega a la terraza - te gusta dibujar aquí cuando tienes una gran mesa. - Me gusta el lugar, me siento inspirada aquí. - Pero apenas y tienes luz. - Eso sí, pero puedo resolverlo con una lámpara o retoco adentro. Es mejor que mi cuarto. - Si, pero debes estar siempre recogiendo y sacando todo del portafolio - es incómodo. - Estoy acostumbrada, en casa era igual. - Pero aquí no debes esconder nada. - No escondo, ordeno - se ríe. - Ven

