Al ver a salir a Leandro voy detrás de él, no me gusta verlo mal. Cuando esta molesto, se encierra a sí mismo y logra odiar al mundo, el problema es que esta vez no tiene con quien desahogar su rabia. - Leandro ¿A dónde vas? No manejes así– le digo. - ¿Desde cuando recuerdas todo esto? ¿desde cuando sabes que tu tía no mato a mi madre? - Cuando recordé todo en el viaje de aniversario. - ¿Y no me lo dijiste? no me dices nada. - Lo siento, no sabía como decir algo así. - Lo acabas de hacer, soy tu maldito esposo, debes hablar conmigo sobre todo si es algo tan delicado como esto. - Podemos hablar calmadamente. - Ahora quieres hablar. Lo dijiste todo allá dentro – esta furioso, parece un lobo a punto de atacar. -

