Capítulo 3. Primer Cumpleaños Sin Mamá

2096 Palabras
Cinco de la mañana marcaba el reloj de la sala, era un lindo lugar, no sabia que mi hermano tenia tan linda hacienda, lejos del pueblo, claro dando los limites con otra hacienda vecina. Los gallos empezaban a cantar anunciando el amanecer, subí escaleras arriba para encontrarme con un lindo cuarto color blanco, una cama en medio y una ventada donde podría pasar horas sentadas sin punto fijo que mirar, se veía la entrada así sabría cuando llega alguien y cuando no. — ¿Te gusta? — Preguntar Claire con Damian en brazos — Si es lindo — Sonreí por primera vez desde que murió mi madre — Era para mi hermana, pero mis padres no le permitieron venir a vivir conmigo y con Francisco, así que, si quieres es tuyo, arreglaremos tus cosas y quedara muy lindo — Se hinco delante de mi y me abrazo — Es lindo verte sonreír, nunca dejes de hacerlo, tu sonrisa trae mucha luz a esta casa — Dijo acariciando mis mejillas que no soltaban la sonrisa — Gracias Claire — La abrace nuevamente Eran las 12 del medio día, el cuarto de Damian estaba listo al igual que el mio, Claire, Fran y yo estábamos cansados. Nos bañamos y bajamos a almorzar lo que nos preparo la mucama una señora de unos 48 años, trenzas en su cabello, piel un poco oscura. Era como lo llamábamos en mi ciudad una india, pero me gustaba como me trataba y como no tengo intención alguna de ofenderla usando ese horroroso apodo, la llamaría por el suyo Maria. Mi hermano de vez en cuando viajaría por el simple hecho de ser militar y según la señora Maria a veces tardaba mucho tiempo. Con el paso del tiempo aprendí a montar caballo, sembrar rosas, estar incluso pendiente de la cosecha de la hacienda. Ayudaba constantemente a Maria y a su hija Melody, un nombre muy lindo para ser sincera, me hice amiga de ella a días de mi llegada. Iba a la escuela del pueblo como todas las niñas, todos se preguntaban de donde venia, claro para mi no fue nada fácil hacer nuevos amigos, acostumbrarme a nuevas tradiciones, la hora de levantarse de acostarse. Ayudar tanto en el pueblo como en la casa, hacia lo posible para ahorrar mi propio dinero, aun que este no era necesaria ya que el sueldo de mi hermano sobra y basta. Y así pasando el tiempo llego el doce de Febrero, tenia una pequeña fiesta a la cual invitaron algunos compañeros de clases de mi salón, maestras, vecinos del mismo pueblo de Tovar. En el gran jardín estaba la piscina, un carrusel, algunos payasos y hadas en todas partes, había un pastel de color rosa con flores lilas decorando. Era perfecto, pero faltaba mi mamá. Subí a mi cuarto con un vestido de flores y me senté en mi cama a recordar cumpleaños anteriores: — Que linda estas muñeca — Dijo terminando de ponerme mi vestido de princesa Aurora. — Gracias mami — La abrace — ¿Y Fran vendrá? — No lo se pequeña el esta en la escuela Militar y no se si le permitirán venir — Agache mi rostro y ella con su delicada mano tomo mi barbilla y la subió — Vamos, que todos tus amigos vienen a festejar — Me tomo de la mano y bajamos las escaleras. ... — Mami, rápido, colocame mi corona — Dije emocionada, era mi cumpleaños número ocho — Un momento princesa, dejame colocarle la piedra de cuarzo que te trajo tu hermano — Dijo mientras pegaba en medio de la corona la piedra que trajo mi hermano de regalo — Princesa, te esperamos abajo, te quiero presentar a alguien — Dijo mi hermano entrando al cuarto — ¿A quien? — Dije juntando mis manos emocionada — A la chica de la que te he hablado — Susurro a mi oído — Hija esta lista — Se nos acerco mamá y coloco el adorno sin arruinar el moño francés que ella misma me había hecho. — Santos cielos me veo muy linda — Dije y corrí a abrazarla — Gracias mami te amo — Ella correspondió a mi abrazo ... — Gracias por este cumpleaños — La abrace con gran dificultad ya que su enorme barriga se interponía entre nosotras — No hay de que, además tu papá mando el dinero necesario, el llegara tarde con Fran, pero su nueva esposa Claire llegara en unos minutos para ayudarme — — Se caso con una buena persona, ¿No crees? — Dije mientras me colocaba alguna pulseras en mis brazos — Si, pero tu ya hablas como toda una señorita y aun eres apenas una niña, mi niña — Me giro para verla a ella — Mami, ya estoy creciendo, tengo once años — La mire muy obvia — Bueno, disculpe usted mi niña grande — Coloco una mano en su barriga y con la otra se apoyo para levantarse — Valentina, te prometo, que siempre, siempre pequeña estaré contigo, hasta estar viejitas — La abrace con mas ganas esta vez Recordar mis cumpleaños anteriores me había echó feliz pero la voz de alguien me interrumpió para sacarme de mis pensamientos — Tina ¿Porque lloras? — Escuche a mi hermano entrando a la que ahora era mi habitación — No estoy llorando — Toque mi rostro pero estaba húmedo, quizás mientras recordaba lo hice — Bueno si estoy llorando — Ambos reímos, se sentó en mi cama y tomo mi mano — Estas en todo tu derecho, es el primer cumpleaños que pasas sin mamá, se que estos 6 meses tuvieron que haber sido duros de alguna manera u otra — Palmeo leve sus piernas y me senté sobre ella — Pero ella siempre estará con nosotros ten lo por seguro — Beso mi frente y me levanto — Pero listo, no mas lágrimas por ahora, dejalas para el pastel — Reí a carcajadas con él — Claro enana, si no que vas a llorar en ese momento — Tomo mi mano, y bajo las escaleras como lo hacia mamá. El día transcurrió de la manera mas tranquila y divertida que se podía, muchos me felicitaron, me llenaron de regalos, abrazos, golosinas, todo era perfecto. Todo hasta que mi papá apareció al final de la noche. cuando estaba terminando de abrir el regalo que me entregaron Maria y Melody y salí molesta a mi cuarto pues mi hermano no me permitiría quedarme con mi regalo. — Que lindo, te llamare Guardián ¿puedo quedármelo si, si? — Dije viendo mi regalo, que era un cachorro Pastor Alemán — Noo, noo — Era lo único que me decía, yo gire y vi a Claire dándole el biberón a mi hermanito — Claire, ¿Me lo puedo quedar? — Coloque el rostro mas tierno que podía — Claire, no te atrevas — Dijo mi hermano mirándola — Mi amor, anda, nunca tuvimos un perro y seria una buena seguridad — Se levanto y se acerco a él — Cielo, dije no — Mi rostro cambio de felicidad a tristeza, le entregue el perro a Melody, entristeció al igual que yo cuando se lo pase. — Buenas noches — Subí a mi cuarto corriendo, pensaba que mi hermano era muy malo, me senté en la mesa de té y escuche a Claire entrar — Hola Claire — Dije con el tono mas triste que podía. Me asuste cuando lo vi, no pensé que estaba ahí — ¿Que haces aquí? — — Feliz Cumpleaños Valentina — Tomo mi rostro y lo levanto — Soy tu papá, tenia que venir — — Pensé que no vendrías más, y que me odiabas por lo de mi mamá — El río sonoramente — Pensé que no te acordabas — Hizo un sonido de negación con sus labios — Vienes conmigo Linda — — No quiero, tu no me quieres — Dije enojada — ¿Pero quien te dijo esa mentira? — Fingió hacerse el ofendido — Tu, el día que enterramos a mamá — No aguante mas y empecé a sollozar — Como sea, igual vendrás conmigo, he decido llevarte al internado de señoritas en España — Tomo mi mano pero me solté — No, yo no quiero, me quiero quedar con mi hermano, papá por favor déjame — Él miro con sus ojos dándome miedo e inseguridad — Dije no Valentina, así que vamos — Me cargo y yo solo pataleaba y gritaba. Una vez en la sala que había abandonado momentos atrás — Papá si no quiere ir no la obligues, conmigo estará mejor — Dijo mi hermano — No, es mi hija y yo decido — Me bajo de golpe yo corrí detrás de las faldas de Claire — Ayer no pensabas lo mismo, déjala conmigo como lo teníamos planeado — Dijo mi hermano levantándose de la silla en la que se encontraba sentado — Que no, si quieren pueden quedarse con Damian — Intento buscarme pero Fran se coloco delante de mi — ¿Que haces Francisco? — — Dije que no te llevaras a Valentina, me dijeron que iras a la frontera, las cosas con la guerrilla no están nada bien allá, así que por favor dejala aquí, tendrá comida, ropa, escuela, nada le faltara como no le a faltado los últimos seis meses — Respondió mi hermano Fran rojo de la rabia — En España también lo tendrá todo, volverá cuando sea digna de volver, una señorita a los 18 lista para casarla con los mejores hijos de los tenientes, capitanes o incluso con la de un General — Lo tomo de los hombros y sacudió leve — Piensa esto, seria una gran oportunidad para nosotros — — Que no — Quito las manos de papá — No me aprovecharé de mi hermana para subir de puesto, ella no es un cordero que se pueda vender o sacrificar. Seguro que eso lo pensaste hoy, pues anteriormente la querías lejos de ti, para cuando me la entregaste jure cuidarla hasta de ti, hace una semana cuando llame dijiste que firmarias los papeles para que ella estuviera bajo mi custodia, yo he cumplido así que lo mismo deberías hacer tu — — No y no — Grito haciendo que las mujeres que nos encontrábamos en la sala sobresaltáramos del susto — Se va conmigo, porque tu lo haz dicho la semana pasada quería firmartelos hoy no, y si yo quiero llamo a la policía y te acuso de secuestro de menor, y ahí si, que doy a Damian en adopción y ni tu y ni ella — Dijo señalando a Claire — Podrán verlo crecer — — Eso no tiene ningún sentido — Dijo mi hermano — Puede ser... ¿Quieres intentar a ver? — alzo una de sus cejas con malicia Mi hermano se aparto pues por mas que doliera mi padre tenia razón, y antes de no ver a Damian, o a mi, decidió dejarme ir con él, no paraba de llorar, abrace a Melody y me despedí de ella, la extrañaría tanto. Esa noche nos quedamos en el hotel del pueblo, a primera hora de la mañana estaba montada en un auto que viajó hasta la frontera de México, solo haciendo un par de paradas al día para ir al baño y otra para pasar la noche. Me monte en un barco, que me llevaría hasta España, el viaje mas largo y triste del mundo. No supe nada de mi padre de ahí en adelante, mucho menos de Claire, Fran y Damian. Melody siempre estaba en mis pensamientos al igual que su madre la señora Maria. Odiaba los uniformes, cada grado tenia uno distinto para identificar a las niñas que se encontraban desde el primer grado de primaria, hasta el ultimo año de preparatoria. Cuando llegue me toco usar una falda blanca, camisa amarilla con un pequeño delantal del mismo color de la camisa, medias blancas larga y zapatos negros escolares. Compartía dormitorio con dos chicas, Cleo Andrews y Darxy Fernández. Cleo era alta para tener once años, era de tez blanca muy pálida y de cabello n***o. Darxy era de tez blanca, cabellera clara de un color oro, me hacia recordar a Claire tenían un muy buen parecido. A diferencia de Darxy, Cleo era mas odiosa, regañona y mandona, era estresante compartir habitación con ella. Mientras que Darxy era dulce, calmada, y buena persona, pasaba ratos amigables con ella y esto hizo que los días en el internado de Señoritas fueran apreciables.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR