Iba dando golpes en la espalda de aquel guardaespaldas, le jalé el pelo y le apreté el cuello. Pero él no se inmutó. -Suéltame por favor, déjame ir…-gritaba De pronto el hombre harto de mis patadas y puñetazos me dio un tremendo golpe en mi trasero, que me hizo chillar con todos mis pulmones, y sacar lagrimones de mis ojos. El hombre se detuvo en seco y me soltó sin aviso. Caí tendida en el piso. -No te atrevas a ponerle un dedo encima- oí decir, mientras trataba de incorporarme. ¿Será…? Levanté la vista y ahí estaba Malek junto a William, armados hasta los huesos. Miré a mi alrededor y los otros maleantes de Dimitri estaban abatidos en el suelo. Abrí los ojos y mi corazón comenzó a galopar con fuerza, quería correr a los brazos de Malek y hundirme en él. Pero cuando me incorpor

