-Prometiste muchas cosas Gabriel, pero también las hice yo-mi voz es vacía-deje que me lastimaran por proteger a los que amo- me levanto de sus piernas deja que lo haga-deje que Alexander me pusiera las manos encima por proteger a Sharon y a mi reino-me encamino a mi hijos que están llorando por ver a su papá sometido por el poder de su tío-deje que mi reino callera por ti, por Miranda, por Sander, por mi madre, por mis angelitos. Por salvarlos de la amenaza de mi reino- cargo a Cal y me pongo de rodillas ante Cassian y Sharon-me deje caer, prometí no hacerlo nunca, prometí no darme por vencida y lo hice me di por vencida-limpio una lágrima de Cassian que rueda por su cara-a no dejar que lastimaran a los que quiero y mataron a mi padre frente a mis ojos en esta sala…-limpio la cara de Sharon que está cubierta de lágrimas-amo a mi hijos a los tres-beso a Cal, después a Sharon y por último a Cassian-son mi luz en la oscuridad, mi más grande bendición. Sin ellos caería más de lo que puedo caer sin Sander o sin mi madre, prometí jamás derramar una lágrima en vano y las di en vano.
-Hemos roto muchas promesas-la voz de Sander me saca de mis hijos.
-Caldera regreso a mi poder y no pienso soltarla-me pongo de pie con Cal en mis brazos-quiero que saber que estas para mí, para mis hijos, si me destruyen haz que Cassian suba que renazca de mis cenizas. Prométemelo-camino a él y llego en tres zancadas-¿Gabriel?
-Te lo prometo mi reina-me da un fuerte abrazo que me corta la respiración, sé que cumplirá su promesa.
Ese día no duermo con Sander, ni creo hacerlo hasta que me diga qué diablos tiene, el abuelo practica conmigo en la mañana y en la tarde entreno con Cassian, cuando Sharon va entrenar con Sander, me voy del gimnasio y dejo a Cassian con ellos. En la tarde recorro los jardines con mamá, ya no me dice nada por a ver suspendido toda mi semana, los recorremos con Cal, siempre me da la mano y no la suelta a menos que vea una mariposa para tomarla. Gabriel y Miranda no se hablan desde ese día, en pocas palabras no se hablan desde hace cuatro días, como Sander y yo. Alexander le ha escrito a Cal un par de veces, le leo las cartas de su padre y mi niño emboza una enorme sonrisa solo le leo media carta la otra mitad es para mí. Kendall no deja de dar su veneno quiere verme separada de Sander lo más pronto posible, ella está casada pero eso no le importa su meta es verme lejos de Sander, no lo logrará nunca. Duermo en el cuarto que está al lado del de mamá, trasladé muchos vestidos para usarlos sin tener que ir a mi recámara por uno, pijamas también las trasladé a la recámara, me meto al baño con el cansancio comiéndose mi cuerpo, duro un rato en el baño, elevo mi temperatura para calentarme y secarme, al salir del baño veo a Sander sentado en una silla junto a la pequeña mesa qué hay en la habitación con el tazón de frutas en sus manos y con dos copas de vino en la mesa, me ve pero no dice nada, mala idea ponerme el pijama que traigo puesto, camino a la silla que está frente a la suya, el tazón vuelve a ser el símbolo de disculpas de parte de él, tomo el tazón trae todas mis frutas favoritas, tomo un poco de kiwi y unos trozos de mango, tomo un poco de la copa, no dice nada solo bebe de la copa, hasta que termino mi tazón completo.
-Perdón Sara-su voz es dulce-no era mi intención...
-Nunca es tu intención-uso a la reina en esto.
-Tienes que usar ese tono-sus reclamos no harán que modere mi voz.
-Te puedes ir si te incomoda-me tomo el vino de la copa-gracias por la fruta.
-Sara, vengo a pedirte una disculpa por mi comportamiento-me pongo de pie y camino a la cama-me he portado distante y frío por dos razones.
-Muero por escuchar cuál es tu excusa por tu comportamiento-el sarcasmo de mi voz es notorio.
-No seas tan fría-arqueo una ceja en su dirección-las razones son sencillas...
-¿Sencillas?-me dejo caer en la cama que no comparto con él y no quiero hacerlo mientras me esté enojada con él-llamas sencillas a cosas por las cuales me tratas diferente, por las cuales ni siquiera sé.
-Una es por la misma razón de siempre-no tiene que decirme cuál es, camina respira y me dice mamá-la segunda es por ese maldito beso que le diste a Alexander antes de recuperar la corona. ¿Por qué se lo diste?
-Es mi cuerpo no el tuyo, es mi decisión si se lo doy o no y con respecto a la primera ya la hablamos muchas veces antes-no modero mi voz y mi enojo es demasiado visible.
-Sara, no te estoy diciendo nada con respecto a Cal.
-Pero te molesta que no sea tuyo, te molesta que Cal sea de Alexander y no tuyo.
-Lo que me molesta es que Cal no sea mío y que hayas estado dispuesta a darle lo que quería al maldito de Alexander.
-Sabes porque lo hice y no me vengas con que eso te molesta.-nuestra habitación es de hielo con toques de fuego, esta es mía y desprendo calor de mi cuerpo.
-Siempre me ha molestado-se pone de pie y da vueltas en círculos-jamás te he dicho que me molesta, Cal debería ser mi hijo no de Alexander, tendría que ser mi hijo.
-Tú y yo tenemos dos hijos...
-Ese no es el punto Sara.-no recuerdo en qué punto comenzamos a gritar-el punto es que dejaste que lo hiciera.
-Tú tuviste la culpa-se detiene en seco-Eliza, prométeme que si llego a faltar buscarás a otra persona. Son tus palabras corazón. ¿Se te olvidaron?-su pantera de pisa junto a él, intenta subir a la cama, saco a la mía y dejo que evite que la de él se suba-por favor vete que no estoy de humor para seguir peleando contigo.
-No estoy peleando Sara-vocifera y eso me molesta.
-Claro que estás discutiendo-me meto entre la cobija y la cama.
-No soy no Cassian ni Sharon mucho menos Cal, para que me regañes-es cuando me pongo de pie y me encamino a la puerta, se pone en la puerta bloqueando mi pase-no te vas a ir.
-Yo no me voy a ir-nos miramos a los ojos-te vas a ir tú.
-No me voy ir de aquí hasta arreglar las cosas-los dos estamos gritando.
-Vete de mi recamara Sander-empiezan a golpear la puerta con fuerza.
-No me voy a ir-vuelven a golpear la puerta.
-Sander, Sara habrán la puerta-mi madre es la que está del otro lado.
-Lárgate Sander-pongo la mano en la perilla aunque Sander de alguna forma evita que le dé vuelta.
-Ya te dije que no lo haré-mi habitación se volvió un capo de guerra y es con la persona que más amo aparte de mis hijos.
-Sander abre la maldita puerta-Gabriel mi hermano lo matará si no la abro-le pones una mano encima a mi hermana y juro que te mato.
-No le haré nada-vocifera Sander-y a ti ya te dije para que vine.
-¡Kendall!-es la que me puede ayudar con Sander.
-¿Qué desea Majestad?-su tono no me gusta mucho pero si quiero que me ayude a abrir la puerta tengo que soportarla.
-Abre la puerta-Sander cambia la puerta por una de hielo.
-Déjame en paz Sander-nunca había hecho esto con él pero no me deja otra salida.
Los rayos salen de mi mano a su hielo que bloque la puerta, se derriten al contacto del rayo, cuando esto pasa la flama cobra vida y derrite tanto la puerta como su hielo, es una temperatura muy alta la más alta que he logrado.
-Vete de mí recamara-digo en tono frío y seco.
-Si me voy será también del castillo-sabe dónde me duele.
-Hazlo, ya me canse de rogarte y de decirte que nunca me arrepentiré de quien es hijo Cal-una lágrima recorre mi rostro-hazlo y nunca vuelves a ver a Sharon y a Cassian.
-¿Me prohibirías verlos?-su tono refleja dolor y tristeza.
-Sí, lo mismo para ti que para Alexander.-el mío refleja seguridad.
-Sara, no puedes hacerlo.-Miranda está ya de pie junto a Sander y Gabriel junto a mí.
-Puedo hacerlo y si se quiere ir que lo haga-talló mi cara borrando de mi cara lágrimas que salen de dolor-ya lo perdí dos veces una más no importa porque en esta no volverá.
-Sander, piensa lo que estás diciendo-Miranda se pone frente a su hermano y hace que la mire-¿Quieres dejarla? ¿Quieres dejar a tus hijos?
-Miranda...
-Contéstame Sander, ¿Quieres dejar por lo que ha luchado? Remaste contra todos por estar con Sara y los quieres dejar.-está enojada y su voz es la que da a conocer el sentimiento-La seguiste a Caldera, te casaste con ella, sufrieron muchas pérdidas-sabemos a qué perdidas se refiere-le dejaste claro a Alexander que ella te escogió a ti, le diste dos hijos, le diste sus mayores alegrías-Miranda quiere lograr algo a mi favor-perdieron y recuperaron Caldera juntos, y lo vas a abandonar todo por una absurda cosa.
-¿Estas consiente de qué pasó?-Sander me mira y bajo la cabeza.
-Si mi querido rey, estoy consciente de que mi reina le dio un hijo al tardado de mi primo-usa el tono de Gabriel frío con sarcasmo-pero también estoy consciente de lo que ella siente por ti ¿Crees que no le duele que Cal no sea tuyo? Las cosas se dieron Sander y por las razones que sean Cal vive y respira, ¿Quieres que ella elija entra su hijo y tú? ¿A quién crees que escogerá? Necesitas que te dé respuesta.
-No Miranda-baja la cabeza, y ella llega hasta mí.
-Remaron contra la corriente-conmigo no está molesta o no lo demuestra-para estar juntos, tienen dos cosas importantes en su vida que comparten-me levanta la cara para que la vea, su tacto es suave como el de una madre-Eliza, Sander tiene algo que decirte, deja que lo haga y después decide lo que quieras.
-Ya se lo dije Miranda-vocifera Sander desde donde está.
-Si se quiere ir déjalo que lo haga, pero después no lo dejaré ver a mis hijos.-mi tono ya no es de la reina que soy, es mío con dolor y tristeza en cada una de mis palabras.-me canse de decirle lo mismo y que no entienda.
-Mamá, ¿Puedes ayudarme por favor?-Sharon está parada en la puerta con su muñeca favorita rota, trae su pijama puesto, está llorando y lo sé por sus ojos rojos.
-¿Por qué estás llorando Shary?-camino hasta ella, cuando la cargo grita de dolor-¿Qué tienes? ¿Por qué lloras?
-Me lastime mi brazo entrenando-reviso cada parte de su cuerpo buscando heridas-Cassian dijo que me acusaría por sacar el puma sin preguntarte.
-Sabes que lo puedes sacar cuando quieras-me regreso con ella a la cama-no necesitas pedir permiso mi linda princesita-froto mi nariz en la suya, mi niña se ríe porque hace mucho que no se lo hacía.
-¿Me ayudas a ponerle su vestido a Mary?-me da su muñeca, siempre la cambia para dormir y para jugar con ella en el día-¿Por qué estaban gritando tú y papá?
-Cosas de las que no debes preocuparte-le digo sin que note que estoy a punto de hundirme-listo ya está cambiada y con respecto a lo de tu brazo...
-No me gusta la flor Flamer-responde antes de que termine-sabe horrible.
-Bueno no te la tomes pero un poco de pomada te quedará bien-sacude la cabeza en negación.
-Está muy malo y me va a doler más- sacudo la cabeza un poco la dejo en la cama, camino al mueble que está en el cuarto hay un poco de flor Flamer en una cajita, me regreso a Sharon y le doy le hace gestos cuando se lo toma-que sabor tan desagradable.
-¿Te sigue doliendo el brazo?-estira despacio el brazo y cuando nota que ya no hay dolor me abraza.
-Te quiero mamá-tomo a su muñeca y me pongo de pie-¿A dónde me llevas?
-A tu cama, ¿no quieres que te arrope?-asiente deprisa, recorro los pasillos con ella en mis brazos ya no me importo que Sander se quedara en mi recamara hablando con Miranda y Gabriel, mejor dicho que los deje regañándolo.
Acuesto a Sharon en su cama, le leo un cuento que adora que se lo cuente, mi relación con ella es buena pero es mejor la que tiene con Sander, me quedo dormida en con ella, después de no sé cuanto tiempo unos brazos me trasladan a otro lugar, no despierto hasta muy tarde, abro los ojos al estirarme, estoy en mi recamara, la que comparto con Sander, mi madre está de pie en la ventana con Cal en sus brazos, Cassian está junto a Sharon en el sillón probando trucos de hielo, me siento en la cama y mis hijos me ven despertar y corren a mí, entre tantos brincos y abrazos no sé a quién de ellos abrazar.
-Niños ya dejen a su mamá-los reprende mi madre con gentileza.
-Está bien mamá-estiro el brazo a Cassian y la Cobra ya no está- mi Cobra no está.
-Niños, vayan a entrenar querían ver a mamá despertarse y ya lo hizo-mi madre los corre quiere hablar conmigo a solas, mis niños me dan un beso en la mejilla y se van con Cal en sus brazos.
-¿Por qué no la tengo?-sueno desesperada-mamá.
-Es por Sander…-lo cumplió se fue-cuando tus sentimientos se encuentran consigo mismos se crea una especie de bloqueo en tu poder, en pocas palabras no posees fuego hasta que recuperes tu equilibrio emocional.
-¿Se fue?-titubeo al preguntar pero quiero saber a lo que me arriesgare en cuidar a tres hijos sola.
-Sí y no-mi confusión se nota y mamá prosigue- se fue a recorrer las aldeas que no han sido reparadas todavía, y no porque son las cercanas. Quería estar solo y ni Miranda ni Gabriel lo acompañaron, se fue hace dos días, los días que llevas en bloqueo.
-He estado bloqueada por más tiempo-le doy una sonrisa leve pero honesta-y por eso Sharon, Cassian y Cal querían verme despertar.
-Temían que no despertaras…como te dije tu padre te puede llamar por meses o incluso años, tu cuerpo se queda bloqueado y cuando despiertas sigue su curso normal.
-En pocas palabras todo envejece menos yo-asiente y se sienta en la cama.
-Hija, Sander está pasando por algo y tú le exiges algo que no puede dar-¿Qué puede estar pasando que no me dice?
-Que no le puede pasar que no me dice, que no me puede dar que yo no le haya dado-estoy enojada y lo demuestro con cada palabra-si Sander Swan se quiere ir dejalo que se vaya.
Me pongo de pie, me meto en mi armario y me salgo del cuarto sin escuchar los reclamos de mamá, llego a mi sala del trono y me siento en el trono es el único lugar donde puedo soltarme sin lastimar a nadie, donde puedo ser el infierno mismo y nadie tiene porque saberlo, donde puedo desahogarme de mi poder. No voy a cenar, ni a comer, me regreso a mi recamara y me duermo en mi cama sin quitarme el vestido que tengo puesto, cuando abro los ojos Sander ya está en el cuarto, me saluda con un buen día que pierde efecto en mi boca.
-Tienes ganas de hablar conmigo-le sigo sin mirarlo.
-Te tengo una sorpresa-giro mi cara para verlo-arréglate y de preferencia el vestido gris con morado.
-Ocasión especial-mi tono sarcástico resuena en la habitación.
-Anda vamos-hago lo que pide.
Me lleva a los establos y no dejo de hacer comentarios tanto hirientes como sarcásticos, ninguno le molesta o no lo hace notar, cabalgamos por unas horas en silencio hasta que se detiene en un la parte baja de una montaña, baja de su caballo y se sube a Trix, solo me quejo cuando lo hace, pero no le digo nada dejo que conduzca a Trix por un pequeño sendero, guardo la imagen de cada lugar que recorremos todo es verde hasta un punto donde todo es de hielo menos el camino que tiene nieve y Trix puede pisar sin temor a resbalar confía en mí y yo en Sander pero no lo demostraré en este momento, todo está hecho de hielo, los animales, los árboles cada cosa está perfectamente detallada y en su lugar, escucho la respiración de Sander sobre mi cabeza es relajada sabe que confío en él, mi asombro al paisaje es extraño, nunca había visto en tal magnitud el poder de mi rey, solo de vez en cuando sus poderosas tormentas de nieve y hielo. Trix camina por el camino de nieve por quince o veinte minutos, cuando Sander lo detiene, pone una venda en mis ojos al principio lo quiero quemar pero después dejo que los vende. Trix avanza me recargo en el pecho de Sander, no me quita y no lo hará mientras traiga este vestido que me pidió que me pusiera, se detiene cinco minutos después de que me vendara los ojos, se baja primero y me ayuda a bajar sin desvendar mis ojos camino unos pasos cuando dice qué hay una escalera frente a nosotros, me ayuda a subir las escaleras con la mayor energía del mundo, unas puertas se abren me conduce a no sé dónde, otras puertas se abren para nosotros, al entrar siento una leve corriente de aire.
-Puedes quitarte la mascada-habla primero, me desato la venda de mis ojos al principio todo es borroso por el tiempo en que tuve vendados mis ojos al aclararse veo un paraíso de hielo.
-Es hermoso-digo sin verlo, solo contemplando los muros de hielo, los muebles son de hielo sólido, un balcón es de donde entra la corriente de aire camino a el balcón sin mirar para atrás.
-Hermoso ¿Verdad?-no entiendo por qué lo dice, sigo viendo el atardecer que se asoma a larga distancia-Sara.
-Dime- mi voz es un poco extraña.
-No te puedo dar más de lo que me das-de un movimiento nos ponemos de frente-siempre te doy menos y me llenas de disculpas, por Cal, cuando soy yo el problema cuando soy yo el que no puede aceptar que Cal es de Alexander y no mío.
-Como no vas a lamentarlo si el cabello de Cal es como el de él-doy un suspiro profundo bajo la cabeza, todo el asombro que sentía se desmorona por sentimientos encontrados.
-Gracias-esa palabra hace que lo mire-gracias por hacerme feliz estos años-parece despedida-y por darme a esos dos niños que llenan mis días de alegría. Por estar a mi lado en los momentos en los que necesitaba de ti.
-¿Por qué me suena a despedida?-titubeo al hablar pero no lo puedo evitar.
-No es despedida-pone una mano en mi cara-es decirte lo que siempre pienso y lo que te quiero decir...Te amo Sara, nunca me cansare de decírtelo-en mi cara cae un lágrima de alegría ya no de dolor-eres la persona que más quiero en el planeta.
-Te amo Sander-no espero y no espera el beso que le doy en los labios, el Sander de siempre es él que me besa esta vez, pone su mano en mi cintura, enredo mis brazos en su cuello.
-¿Te gusta?
-¿El beso?
-Aparte-se refiere a su palacio de hielo.
-Me gusta, le falta calor-sonreímos por el doble sentido que le doy.
-Dáselo tú-me dedica la sonrisa que siempre le quito con un beso-eres el fuego que alimenta mi poder de frío.
-Y tú el frío que alimenta mi calor-lo vuelvo a besar, me carga y me conduce a través de los pasillos de su palacio en sus fuertes brazos.
Llegamos a una habitación extraña hecha de su poder, me deposita en la cama con el mayor cuidado del mundo, mi rey es el que regresa sin embargo en esto prefiero al que lleva durmiendo en mi cama desde que recupere mi corona y el control de Caldera, y se lo hago saber con cada demostración de mi parte capta lo que le comunico y hace lo que le pido, suelta al rey que lleva durmiendo en mi cama, haciéndome el amor la mayoría de las noches. Recorre mi cuerpo con la destreza y pasión que me hacen estremecer y jadear sin cesar, no hay disculpas ni preguntas de su parte, solo estamos él y yo. Sander y Sara. El fuego y el hielo. El frío y el calor. Mi rey y su reina.