Tristeza, sorpresa, quizás un poco de molestia; todos esos sentimientos eran vistos en los Vórax a mi alrededor al ver aquella horrible decapitación. Tantas emociones, y ninguna se parecía a la mía. Ojos apunto de romper en llanto pero una mirada completamente inexpresiva. Ninguna emoción. Quizás, si llevase un hiyab, las personas verían todo el sufrimiento que me envolvía, a través de mis ojos; pero no era así, y mi reacción en comparación a los demás solo parecía algo insensible, o en pocas palabras; como un padre evitando llorar frente a sus hijos; y aquello había sido de atención para Madre, quien sin descaro alguno se posó a mi lado con sus ojos mirando de reojo a cada acción que pudiese realizar pero no me moví en lo absoluto, solo permanecía ahí parada sin despegar mis ojos de a

