Salí, a la oficina desconcertado. ¡Asesino yo! ¿Cómo podía ella creer que era un vil asesino?, y de Roy. Roy para mí era un gran amigo, cuando él murió Emily apenas era una jovencita ¿Qué pasaba por la cabeza de ella? No entendía una mierda y sentía que cada vez que estábamos a punto de estar juntos todo se torcía, ¿Será que no había remedio para nuestra relación? ¿Será que la confianza estaba tan corrompida que Emily y yo no íbamos a poder ser feliz jamás? Todas esas preguntas rondaban en mi mente, y yo sentía que me ahogaba de solo pensarlo. —Señor, le trajeron este sobre —anunció mi secretaria. Mire el documento con una perfecta caligrafía que decía "urgente" y me pareció conocida, pero, Leah entrando a mi oficina como perro por su casa, me distrajo y no permitió que la leyera. —Nec

