Camila salió con cautela de la habitación de Pavel, su mente zumbando con las imágenes y los pensamientos que se habían apoderado de ella en ese breve encuentro. Mientras descendía por las escaleras de la imponente mansión, sus pasos enmudecían ante el eco de su propia introspección. Fue entonces cuando la voz de Rupert el arrancó de sus pensamientos, como un faro en la niebla. - Te llamé dos veces, pero no me respondiste, ¿Sucede algo? – preguntó él con una nota de genuina preocupación en su voz. Camila lo miró, tratando de leer los matices ocultos en su rostro, buscando pistas que le revelaran lo que él no decía con palabras. Sin embargo, las expresiones de Rupert eran como un enigma sin resolver, un libro cerrado. - ¿Tienes alguna actividad extra que no me has contado? – preguntó sin

