Miren iba caminado a paso rápido tratando de equiparar el andar de Ethan, pero él tenía unas piernas muy largas y daba enormes zancadas al avanzar. Pequeñas gotas de sudor se formaron en la frente de Miren, que rápidamente las secó con el dorso de su mano. Al fin pudo volver a respirar con normalidad cuando llegaron al mesón de atención. -Buenos días señorita- Ethan esbozó una hermosa sonrisa Miren lo miró y frunció el entrecejo, luego desvió su mirada a la recepcionista que estaba embobada con Ethan y su dulzura. Ella aclaró la garganta. -Buscamos a Rose Al Saud, ¿hay alguna paciente con ese nombre? La conexión de la mujer con los ojos azules de Ethan se rompió de manera brusca con las palabras de Miren. La chica desvió la vista hacia la mujer algo regordeta y comenzó a buscar en u

