La Misión de Ethan
*****
Si había algo que Ethan no soportaba eran los hospitales. Sin embargo; debía hacer de tripas corazón porque su padre lo necesitaba en ese instante. Durante el trayecto su madre aún permanecía en silencio, ella no fue capaz de contestar cada una de sus preguntas. Al contrario se había molestado tanto, que lo había amenazado con darle con el bolso en la cabeza si la seguía acosándola con sus preguntas, zanjó el tema y no habló más hasta que llegaron al hospital.
A pesar de que solo eran las siete y cuarenta y cinco de la mañana el lugar estaba activo y lleno de gente; tanto enfermos como acompañantes. A veces le molestaba un poco que la gente se le quedara mirando de esa forma. Sentía que lo desnudaban con la mirada, y eso que no era para nada tímido.
Una enfermera de manera atrevida lo abordó sonriéndole coquetamente y batiendo sus pestañas de cada rato. Cuando le preguntó a quien buscaba, su madre contestó por él de mala manera. Hasta su madre era celosa; no se lo creía, pero ambos se llevaron una sorpresa muy grata al enterarse por la lanzada chica que ya Malcolm estaba en una habitación privada desde hacía una hora, que incluso ella misma le llevaría el desayuno.
Carol la miró con cara de pocas pulgas, pero luego sonrió que culpa tenía la pobre de caer bajo el hechizo de su hizo, así que se relajó y le pidió amablemente que los llevara hasta la habitación en donde se encontraba su amado esposo.
Ethan solo entornaba los ojos ante aquella incómoda situación, pero esbozó una sonrisa cuando al abrir la puerta el rostro cansado cuando su madre se transformó en felicidad. No perdieron más tiempo y entraron a la habitación.
—Mo mhac estás aquí —Malcolm dijo hijo mío en su idioma.
―Ayé Daidí —Ethan contestó con un sí, papá en irlandés también.
La mirada que le dio hacía su madre era de cariño sincero y amor verdadero, se sintió como un intruso entre ambos de lo íntima compenetración que se sentía.
―Ven acá mujer —jaló a su madre por el brazo y con eso hizo que ella se sentara a su lado en la orilla de la cama—. Siento que me vas a matar con esas miradas asesinas tuyas.
—Tú, irlandés del demonio —dijo llorando mientras lo abrazaba fuertemente―, casi me matas del susto.
—Aún no, Daor —le dijo cariñosamente querida y la besó por encima de la cabeza. —Todavía no me toca, sabes que tengo mucho por hacer.
—¿Cómo te sientes, papá? —Se cruzó de brazos al preguntar y después agregó―. Y no me mientas.
Sus padres cruzaron las miradas y confirmó sus sospechas, la situación era un tanto delicada.
—Ethan, cariño. No creo que este sea el momento adecuado...
—Creo que sí lo es, Carol —interrumpió su padre.
—¿Pueden dejarse de rodeos y decirme que es lo que está pasando realmente? —les exigió.
Malcolm le hizo señas para que tomara una silla, y se sentara más cerca también de él.
—Es una historia con un final trágico. Cómo solo tú y Carol saben, fui entrenado para ser un doble agente hice cosas buenas, como también hice cosas malas manipulé todo según a mi conveniencia, y sacar un jugoso beneficio. Nunca lo hice de otra forma.
―Papá... ―quiso intervenir.
―Escúchame Ethan, presta mucha atención a lo esto que estoy diciendo. No podemos seguir perdiendo el tiempo —cerró los ojos.
—No te esfuerces, Malcolm —pidió Carol.
Él no hizo caso y continuó.
—Tuve un amigo que fue más que eso, lo consideré mi hermano, pero por causas que aún después de tanto tiempo creí que me había traicionado. Ahora la duda me está comiendo los sesos. Y no sé qué hacer al respecto.
—Sí, ya esa historia me la has contado muchas veces —Ethan solo quería que su padre descansara.
―Clayton Reaves, ese era su nombre era un marine rudo y noble… —suspiró— Veía la vida de la misma manera que lo haces tú.
—Está bien papá. Mamá tiene razón no tienes porque esforzarte y hacerlo ahora. Puedes decírmelo después, no hay prisa.
Su padre no le hizo caso, sacudió su cabeza.
—Clay y yo hicimos a enfadar a mucha gente, no te imaginas a cuanta —se echó a reír con añoranza—, nos divertíamos pateando traseros y desafiando a todo el mundo. Cometimos el error de relacionarnos con gente que no debimos, porque nos lavaron el cerebro y teníamos muchos pensamientos encontrados, y fuimos vilmente manipulados. Robamos un dispositivo que contiene un listado de todas las personas con altos cargos políticos de diferentes países del mundo que juegan a ser Dios, amenazando la vida, paz y humanidad —estaba comenzando a cansarse.
—Malcolm… —Carol se estaba desesperando.
―Yo robé el dispositivo de las manos de Clay, para venderlo al mejor postor. Estaba hambriento de poder y dinero. Si lograba un buen precio por él, yo iba a terminar de construir mi imperio, pero Clayton con su sentido de moralidad me lo quitó, y hasta el día de hoy no tengo ni la menor idea de que hizo con él. Por supuesto que muchos no estaban contentos y tomaron represalias contra nosotros. Él se creyó invencible, propio del ser joven, y solo se enfrentó a ese grupo de asesinos, y amenazó con publicarlo si ellos no hacían nada, para detener los ataques que había en ese momento en la operación del medio oriente. Sin hacer caso a su petición ellos hicieron un plan para sacarnos del medio, y por su puesto con eso, quedarse con la información que había dentro de dispositivo. Así que hicieron lo que mejor sabían hacer, usar la manipulación para jugar con las personas, de esa forma contrataron gente para cazarnos, pero primero nos destruirían. Sin piedad mataron a mi esposa, Erin que estaba embarazada de cinco meses de un niño y a Mónica la esposa de Clay. Lamentablemente, fue una verdadera masacre y es una de las que está malditamente grabada en mi memoria.
—Eso ya pasó, no sigas culpándote, papá —le aconsejó su hijo.
—Déjame continuar, Ethan —le miró a los ojos deseando que no lo juzgara—. Nadie sabía que yo era un doble agente a excepción de Clay. Pero la noticia de que el dispositivo había sido robado, solo recayó sobre él. Yo no hice nada para que dejaran de pensar que de esa forma había sucedido. Incluso creé un rumor diciendo que había vendido la información, y que él se encontraba haciendo los preparativos para irse del país. De alguna manera debía aplacar mi furia era tan grande que salí de cacería por Clayton Reaves, también me manipularon diciendo que él mismo había matado a mi mujer ―alzó una ceja oscura―; y lo encontré estaba efectivamente en su casa.
—¡Basta Malcolm! Recordar el pasado de esa forma te está haciendo mal. —Carol exclamó, porque ella ya conocía la historia, y se condolía de su marido.
Tampoco hizo caso alguno, se encogió de hombros y prosiguió:
—No puedo explicarte lo que sentí al ver que estaba agonizando, por ser mí amigo nos dijimos todo lo que sentíamos en ese momento, fue entonces cuando me enteré que él nunca entregó el dispositivo. Les entregó un dispositivo con la información falsa y escondió en otro lugar el verdadero, pero mi dolor era tan grande que la rabia me cegó, aún pensaba que me estaba engañando para salvarse. Él, sin embargo se atrevió a pedirme una última cosa, un favor al cual no me pude negar.
—¿Qué favor, papá? —Ethan se imaginó en su situación y pensó que debió de ser difícil lo que había experimentado.
Sonrió sin una pizca de humor y sacudió la cabeza.
—El maldito me cogió por los cojones con lo que me pidió. Cuidar a Clara, su hija. La niña que vio todo lo ocurrido y que solo sobrevivió, porque cuando atracaron la casa ella se encontraba clase de danza esa tarde y llegó después y aún lo encontró con vida.
Su padre le miro de una manera, que sabía que le iba a asignar una misión, algo que no era una petición, si no una orden.
―Ahora ella está en peligro, después de más de quince años.
―¿Por qué está en peligro, papá? ―En ese momento estaba más intrigado.
—Porque ella, al igual que su padres es una de las mentes más brillantes en Ciencias Tecnológicas del país; y a hackeado información muy delicada para cierto grupo de personas. Es como Clay una experta en informática a eso sumarle la mente brillante de Mónica, su madre. Tiene años buscándome y está muy cerca de encontrarme.
—Entiendo todo lo que estás diciendo, de hecho lo capto y puede que sienta un poco empatía, ¿pero qué tiene que ver ella con qué estés aquí, en un hospital? —Todo era malditamente confuso para Ethan.
—No la había visto de cerca, desde que tenía nueve años y al hacerlo ayer dando el discurso en su graduación me afecto mucho, digamos que sentí lo que nunca había sentido, culpa. Tiene la belleza de su madre y la inteligencia de ambos padres, lo que la hace aún más peligrosa. Muchos tratarán de hacerle daño, ha sacado a la luz información que se supone debe ser oculta.
—Tienes que reponerte, papá —fue lo único que dijo, porque no quería aceptar lo que su padre le estaba ordenando.
—Debes buscarla, Ethan. Debes protegerla. Ya no tengo fuerzas para hacerlo, por eso ahora te lo encargo ―lo tomó fuerte del brazo―, se lo prometí a su padre que más que un amigo, fue mi hermano y nadie mejor que tu para hacerlo. No confío esa tarea a nadie excepto a ti.
―Está bien papá, no te preocupes, lo haré pero primero recupérate pronto, para que me ayudes a hacerlo bien —le dijo para salir del paso.
—Prométeme que buscarás a esa muchacha —el tono de voz de Malcolm era desesperado.
—Papá, cálmate. Ya te dije que lo haré —Ethan aceptó al final.
—No importa lo que pase conmigo, debes cuidarla y protegerla, de todo y de todos pero…
—¿Pero qué?
—De ti dependerá si es de lejos o de cerca.
—¿Por qué dices eso?
—Porque Clara Reaves, es una joven mujer difícil de pasar por alto. Lo que tiene de inteligente y suspicaz, lo tiene de bella.
Pasó casi todo el día con sus padres, tomando nota de cada detalle en los gestos al hablar de la hija de su amigo, Creyó por un momento que su madre también sabía quién era. Ahora entendía porque le había afectado tanto. Por un momento llegó a pensar, que también sentían orgullo de la chica.
Se había llevado su portátil para trabajar un poco, y aprovechó para buscar información sobre la chica. Pensó que era muy buena, porque no aparecía en las r************* , tampoco en internet. Al parecer Clara Reaves sabía muy bien lo que quería, y hacía a dónde se dirigía, lo que él a su edad no. Al contrario, estaba en las sombras tratando de no darle importancia a la curiosidad de su verdadera identidad. Así que decidió decirle a Roger que buscara información sobre ella.
Aunque el día fue lento, le alcanzó a hacer todo lo que tenía pendiente. Eran pasadas las nueve de la noche cuando salió del hospital.
—Roger, vamos a cenar al lugar de dónde pediste la comida anoche.
—Está cerca del hotel.
—¡Vamos entonces! —No entendió porque estaba un poco eufórico, si al final su padre le dio una responsabilidad que sería nada más que una complicación.
No se dio cuenta cuando llegaron al lugar, solo hasta lo vio abarrotado de gente. Tal vez eso era lo que necesitaba, una dosis de contacto directo con personas, y una botella de un buen whisky. Aunque le apetecía cerveza bien fría de su país.
Se dio cuenta de que no estaban tan fuera del código de vestimenta del lugar. Jeans desteñidos una camiseta blanca y su chaqueta de cuero negra que combinaba con sus botas de combate. Tenía que reconocer que con ese atuendo se sintió el mismo, por no decir que libre. Se sintió de nuevo aquel hombre que era hacía unos años atrás.
El sitio era una locura mucha gente bailando. El ambiente era de fiesta total. Tuvieron que irse a un rincón en donde había menos gente, pero podían ver todo igualmente. Estaba desactualizado en cuanto a los clubes nocturnos se referían, porque quedó completamente aturdido y en alerta cuando de pronto se apagaron las luces y se escuchó la voz del Dj a todo pulmón diciendo:
—¡Buenas noches Miami!
Pensó que las paredes del sitio se iban a caer, cuando la gente se volvió como loca y comenzó a gritar dirigiéndose a la pista para bailar.
—¡¿Qué cojones es este lugar?! —preguntó casi gritando a Roger.
—Ni puta idea de lo que está pasando en este momento, amigo. Lo único que puedo decirte, es que a este lugar fue a donde llamé anoche, y nos llevaron la comida.
—¿De acuerdo, pero hoy es un día especial? No lo recuerdo.
—¿Lo dices por la gente? —Palmeó el brazo de su jefe y amigo— Hombre, es sábado y estamos en Miami. Mejor voy a preguntar si están sirviendo comida.
Ethan solo asintió, pero quedó de pronto hipnotizado por una joven mujer que se subió a la barra, y comenzó a contonear las caderas de una manera que sintió que lo que miraba iba de forma rápida y directa a su m*****o. La chica se dejó llevar por la música latina y tenía los ojos cerrados como si disfrutara del momento, de pronto cuando ella los abrió sus miradas se encontraron. Su rostro le pareció conocido, pero no supo de dónde. El tiempo se detuvo en ese instante, lo demás dejo de importar, fue cuando supo que estaba verdaderamente aturdido y salió del lugar.