Capítulo 4. ¿Qué hará Ivana…?

3908 Palabras
El lunes de la siguiente semana, siendo las diez aproximadamente de la mañana llega a la sucursal que dirige Ivana, Jean Carlos Salamanca, el padre de su hijo. Ella es sorprendida por su secretaria quien le anuncia la visita de este. Ivana sin poder escapar de este encuentro, le responde a su secretaria, dile por favor que espere que estoy ocupada en este momento. Ivana trabaja además para una editorial y está concentrada en la redacción de su libro, donde narra su propia biografía. Pero la presencia de su ex, en la sala de espera de su oficina, no la dejan concentrar en su trabajo, por lo que opto por recibirlo, razón por la cual le anunció a su secretaria dejará pasar al señor Jean Carlos.   Este toca la puerta, ella le responde… adelante… El como siempre, seguro de su poder sobre Ivana, entra y se le acerca para besarla, ella lo detiene con sus manos y le dice…   -      Por favor siéntate, mostrándole la silla que está delante de su escritorio. -      El… ¿Qué pasa Ivana? No, me vas a saludar… -      Ella… sí, pero por favor mantengamos la distancia. Tú allá y yo aquí. ¿Cómo estás? -      El… muy bien, voy llegando al país, y en la primera persona que pensé fue en ti. -      Ella… casualidad y se ríe… -      El… ¿no me crees? -      Ella… sinceramente, no me interesa, me da igual. A ver, dime ¿a qué has venido? Porque estoy muy ocupada. -      El… solo quería saludarte e invitarte como viejos amigos, a cenar hoy en la noche -      Ella… ¡caramba! No voy a poder porque ya tengo un compromiso… -      El… y ¿con quién sí se puede saber? -      Ella… no quiero parecer grosera contigo, pero no creo que eso sea de tu incumbencia. -     El... todo lo tuyo siempre sera de mi incumbencia. En todo caso, ¿mañana podemos salir? -      Ella… no, lo siento. -      El… ¿a qué le tienes miedo? -      Ella… solo al poder de Dios -      El… anda por favor y ¿si voy a tu casa? -      Ella… no te voy a recibir… lo siento, quiero que entiendas que entre nosotros solo está mi hijo Jean Carlos, por favor, mantén contacto con él y tus nietos, pero a mí, me dejas fuera de tu círculo de influencia, ya no estoy ahí, ni estaré Dios mediante.  Así que, si no tienes más que decir, te puedes retirar, estoy muy ocupada y gracias por la visita. Caminando hacia la puerta para abrirla y que el saliera. -      Una vez que paso a su lado, le dijo muy cerca del oído, aun no me doy por vencido. -      Ella… prefirió no responderle. Y al este salir, cerró la puerta. Ahora entendía porque su hijo estaba tan preocupado que aceptara aunque sea la amistad de Ángel Cano, pero el caso es, que no sentía nada por él, solo una linda y hermosa amistad.   Después de esta visita, se sentó en su escritorio y se concentró en su libro, logrando con ello avanzar como antes no lo había hecho, al parecer, fue una inspiración, que le permitió drenar muchas cosas que mantenía guardada. Este trabajo lo interrumpió a las tres de la tarde, porque su cuerpo, le exigía comida, fue tanto lo que se enfocó en su trabajo que perdió la noción del tiempo. Una vez que termino, apagó su laptop, la cerró y la guardó en su maletín, retirándose hacia su casa. Al llegar encuentra a su hermana Magda quien se había venido temprano a la casa, porque se sentía mal, ella le pregunta…   -      ¿Qué sientes? -      Magda responde… un fuerte dolor de cabeza, y como una presión en el pecho… -      Ivana… mejor vamos al médico para que te examine… -      Magda… ya se me está pasando,  creo ha sido la presión, la tensión a la que hemos estado sometidos estos días por lo que le ha pasado a Jane. -      Ivana… pudiera ser, pero, es preferible te vea un médico, que te examine, haga exámenes,  evalúe, recuerda que vamos a viajar y es preferible estés bien. -      Magda, ya me tome unas pastillas, si el malestar persiste, yo misma te pediré me acompañes… ¿te parece? -      Ivana… de acuerdo. Sabes… hoy estuvo en mi oficina Jean Carlos, el viejo… -      Magda… tal como te lo dijo tu hijo ¿Qué te dijo? -      Ivana… invitándome a cenar para hoy en la noche, como le dije que no podía, porque tenía un compromiso, quiso saber con quién era, le dije que no era de su incumbencia, me insistió para mañana o venirme a visitar, le dije que no y que si venía no lo recibiría. Me dijo muy cerca del oído, que no se daría por vencido. -      Magda… ¿Qué vas a hacer? Porque ya sabemos lo insistente que es cuando quiere algo… -      Ivana… nada, no me voy a establecer una relación con una persona por sacarle el cuerpo a él. No me parece justo, ni para esa persona ni para mí. -      Magda… no te puedo aconsejar al respecto nada, porque soy de las que piensa que es preferible estar sola que mal acompañada. Aunque a Ángel lo conocemos todos y sabemos que es una persona con valores, principios, que te ama, te lo ha demostrado no solo con dichos… sino con hechos. Para muestra un botón… lo que hizo el día del aniversario. ¿Te ha vuelto a llamar? -  Ivana… no, no me ha vuelto a llamar. Es más si estuviera tan interesado  me llamara al celular, porque él tiene mi número y son muy pocas las veces que lo ha hecho… -    Magda… pero ¿cómo le has respondido o como lo has tratado? Tu a veces contestas mal, cuando alguien te llama y estas muy ocupada. Te vuelves antipática -    Ivana… tú me estás diciendo que a veces soy antipática, desagradable, no sé, odiosa… ¡no lo puedo creer! -      Magda… sí y no te hagas la víctima, que tú sabes te estoy diciendo la verdad… Mira, vamos a cortar esto aquí. Hay unos jóvenes de la parroquia que necesitan los asesores en sus trabajos de grado y hablaron conmigo ayer, al salir de misa. ¿Cuándo los puedes atender o ayudar? Esta semana yo voy a estar en la parroquia el jueves en la tarde de dos a seis ¿si quieres te vas conmigo? -      Ivana… si, si puedo, por favor recuérdame en la mañana para trabajar solo hasta el mediodía. Avísales a los jóvenes ¿cuántos son? -      Magda… creo son cuatro. -      Ivana… dale, avísales y me confirmas.   Esa noche, las tres hermanas cenan en compañía de un amigo a quien tenían mucho tiempo sin ver, él se encontraba de visita en el país, ya que había sido invitado por una universidad privada para dictar una conferencia relacionada con sus terapias de pareja, la cual le había dado mucha fama internacional. Recordaron muchas vivencias, anécdotas y compañeros en común, ya que se conocían desde muy jóvenes. Los cuatro realmente disfrutaron esta cena y se comprometieron a seguir en contacto aun a pesar de la distancia, por cuanto este amigo residía desde hace muchos años fuera del país. Una vez que se marchó, cada quien se retiró a su recamara.   Esa noche Ivana, casi no puede dormir, la llegada de Jean Carlos la ha trastornado un poco. Una cosa era saber que estaría en la Ciudad, otra distinta, era verlo, tenerlo así cerca. Ella no se podía dar el lujo de dejar que él la manipulara, es una cuestión ya de dignidad, de no dejarse pisotear por quien tanto daño le ha hecho durante toda su vida. Ella está consciente debe hacer algo para mantenerlo alejado de su vida. Pero ¿qué hacer?   Ivana se levanta nuevamente de la cama, busca su agenda y escribe como prioridad para el día siguiente, avisar a seguridad, que no dejen entrar a Jean Carlos Salamanca (padre) a la venta de repuesto, específicamente a su oficina. Y como segunda opción, llamar o contactar a Ángel Cano, es cierto, que siempre ha tenido una bonita amistad con él, pero por ahora, necesita dar a entender a todo el mundo que tiene un nuevo interés en  vida, para que este rumor llegue a oídos de Jean y la deje tranquila. Convencida que estas serían las posibles soluciones por ahora, al drama que está viviendo, ella se vuelve nuevamente a acostar y esta vez sí se quedó dormida.   Mientras, en la habitación de Jane, ella recibe una llamada de Rómulo quien le pregunta... ¿Cómo había pasado el día? Y ¿Cómo estaba? Ella, agradecida por su atención y preocupación le comenta que muy bien, aunque muy movido. Luego le comenzó a explicar sobre algunos asuntos pendiente, como por ejemplo el caso del proveedor, que se la volvió a hacer y ella hoy corto todo tipo de relación comercial con él. Era su mejor proveedor por lo que le pidió asesoría para ubicar uno tan bueno como aquel. El de inmediato, le facilitó todos los datos que ella necesitaba y le asesoro recomendándole al mejor. De inmediato Jane  anotó todos los datos en su agenda, como prioridad para el día siguiente.   En tanto, Magda, está recordando el día tan extraordinario que vivió la semana anterior, al lado de Elías  Romero. Ese día la llamo temprano y le pidió lo acompañara a un evento  donde su negocio era el patrocinador del mismo. Ella lo acompañó era una competencia de motos y bicicletas, y donde además se hacían apuestas. El evento comenzó a las nueve, exactamente a la hora que ella llegó con él, compartió y se divirtió mucho, jugo, apostó y ganó. Luego la llevo a almorzar a un restaurante campestre ubicado a orillas del mar en el cual la comida era de primera al igual que el trato y el servicio. Donde disfrutaron la exquisiteces que preparan.   Por último, ya  pasada las tres de la tarde, la llevo hasta su oficina, donde está buscó su automóvil y se fue para la casa. Ella ya tenía tiempo saliendo con Elías, pero para evitar tener que dar alguna explicación, no decía nada. Ese era un secreto bien guardado. Prefería mantener esta situación así, porque a pesar de todo, le daba un poco de adrenalina a su vida, además que disfrutaba altamente la compañía de este hombre, tan jocoso, risueño, amable, caballero, divertido, bailarín y en fin, muy alegre. Pensando en él, se quedó dormida.   Al otro día, las hermanas se levantan temprano y comienzan su rutina. A partir de esta semana y en aras de su seguridad, habían acondicionado una habitación en la parte baja de la mansión, como gimnasio, para su entrenamiento diario. Así que una vez que se levantaron, lo primero que hicieron al salir del baño, fue acudir a su gimnasio particular, para mantenerse, tal cual como se conservan, mujeres sanas, llevas de vida, salud, belleza y juventud, envidiadas por muchas, porque ninguna de las tres aparenta la edad que tienen. Como ejercicio de calentamiento le dieron varias vuelta a la piscina.   Una vez culminado su rutina diaria de ejercicio, suben a ducharse y vestirse para iniciar un nuevo día. Ivana siempre baja unos  minutos después porque ella realiza diariamente ejercicios de meditación. Posteriormente, desayunan y cada una se dirige a la sede de la venta de repuesto que gerencia.   Hoy al llegar a la empresa, Ivana da la orden de no permitir la entrada de Jean Carlos (padre) a su oficina. Además, se le informa que la está esperando un escolta que fue contratado para ella, era un hombre guapo, joven, alto y muy bien parecido. Para Ivana, este guardaespaldas era colirio para sus ojos, definitivamente, muy guapo. Ella lo recibió, y se puso de acuerdo con él, en cuanto al horario de trabajo, así como los días que laborará. El subió con ella a su oficina y se quedó en la recepción, por cuanto ella le pidió que la dejara sola porque necesitaba mucha concentración en un libro que estaba escribiendo, ya que ella era más conocida como escritora que como comerciante.   Siendo las nueve de la mañana aproximadamente, le llevan a su oficina un, ramo de flores, de puras rosas rojas, bellísimo. Ella pensando que se trataba de Jean Carlos, le pide a su secretaria que saque ese ramo de su oficina, que a ella las flores le producen alergias. Una vez que la secretaria lo saca, le quita la tarjeta y la deja sobre el escritorio de su jefa. Ella haciéndose la desentendida o que no le interesa quien le envió el ramo de flores, evita mirarla. Y sigue concentrada en su libro.   Siendo casi las doce del mediodía, su secretaria, le informa que tiene una llamada del señor Ángel Cano. Ella de inmediato, le responde, que le pase la llamada. Al contestar… -      Él le saluda… mi querida y bella dama ¿Cómo se encuentra? -      Ella… muy bien gracias a Nuestro Creador y a ti ¿Cómo te va? -      El… excelente y ahora más, al escuchar tu melodiosa voz… -      Ella, sonríe… estás como muy adulador hoy -      El… tu voz, me despierta, me anima, me emociona…. -      Ella, riéndose… creo que cada día estás peor… -      El… ¿me vas a aceptar la invitación? -      Ella… ¿Cuál invitación? -      El… la que te hice con unas rosas que te envié. De inmediato, Ivana toma la tarjeta y lee la dedicatoria: Para la mujer que mis sueños anhelan tener, por favor, almuerza hoy conmigo… Ángel Cano. -      Ella… las flores me fascinaron, están bellísimas (y con la misma se levantó, abrió la puerta para hacer señas a su secretaria, para que le trajera de nuevo el ramo de flores a su oficina). Y en cuanto a lo segundo ¿a qué hora?  ¿Dónde? Y ¿Cuándo? -      El… hoy mismo, a la 1 en el restaurante Flor de Papache ¿sabes dónde queda? -      Ella… si, el que está en el nuevo centro comercial cerca de mi casa… -      El… eso es cierto, ese mismo es. Entonces, te espero ahí en una hora… -      Ella… si, por favor y gracias tanto por la invitación como por las flores, me encantaron mucho. -      El… me alegro. Nos vemos. Ella colgó…   Al ver las flores de nuevo en su escritorio, se sonrió y bueno, otra lección más, debe primero averiguar antes de tomar una decisión. Ella se encerró en el baño de su oficina, se retocó el maquillaje. Faltando quince para la una de la tarde, llamo a su chofer para que estuviera listo, al  igual que su guardaespaldas,  que ya saldría.   A la una exacta, Ivana hace su entrada al restaurante, donde de inmediato fue recibida por Ángel, quien se veía muy atractivo y atlético, algo que siempre le llamo la atención.  Él era una persona que se cuidaba mucho físicamente, solo que ella por estar encaprichada esperando el cambio en el padre de su hijo, nunca le prestó atención. Hoy hasta parecía que lo estaba observando y detallando por primera vez.   -      El… gracias por venir -      Ella… gracias a ti, por la invitación y especialmente por las rosas, son mis favoritas y más en ese color que escogiste. -      El… porque el mensaje que ellas transmiten, no debe ser confuso, lo quiero claro y puntual… Ivana sonrió y el la tomo del brazo hacia la mesa que había reservado. -      Ella… gracias -      El… pedimos algo para brindar por este día tan especial para mí. -      Ella… como quieras, pero algo suave, un vino blanco. -      El… hace señas al mesonero y le pide de entrada un coñac para él y un vino blanco para la señora. El mesonero se retira de inmediato, dejándoles la carta para que eligieran que iban a comer… -      Ángel, le consulta… ¿es cierto lo de las noticias? ¿Qué intentaron secuestrar a Jane? -      Ella… si, fueron dos intentos, pero al parecer es delincuencia común… En todo caso, por recomendaciones de nuestro gerente de seguridad como del Comisario del cuerpo de investigaciones, se han contratado guardaespaldas expertos en estos. -      El… caramba no sabía… -      Ella… la primera fue la noche del aniversario… justo cuando ella sale para montarse en su camioneta, ya que cometió el error de no salir montada en la camioneta y la segunda el miércoles de la semana pasada. -      El… ¿han redoblado la vigilancia en las distintas agencias? -      Ella… si, desde el primer momento. -      El… no sabes cuánto lo siento, en todo caso, apenas pueda llamo a Jane. -      Ella… gracias por tu preocupación. En ese instante llega el mesonero con las bebidas y Ángel hace un brindis por ella… -      El… por ti y porque te dejes amar… -      Ella… gracias y yo brindo por ti… -      Ángel, le pregunta ¿pedimos?, porque aquí se tarda un poco… -      Ella… como tú quieras… Él, llama nuevamente al mesonero y los dos piden lo que comerán. Este les hace algunas sugerencias, las cuales son aceptadas por los dos y Ángel, pide nuevamente, otro coñac para él, mientras Ivana, se entretiene con la copa de vino que aún tiene por la mitad, por cuanto ella es muy poca consumidora de bebidas con licor.   -      El… te puedo preguntar algo muy personal… -      Ella… si… -      El… ¿Por qué no has buscado rehacer tu vida? Eres una mujer muy atractiva, bella, llamativa, sensual, inteligente y hasta famosa, yo tengo en mi casa un ejemplar de cada libro que has publicado… -      Ella, asombrada, mas por la confesión que por la pregunta, le responde… porque no he sentido la necesidad de tener una pareja, siempre estoy rodeada de mis seres amados, mi hijo, mis hermanos, sobrinos, nietos y los nietos de mis hermanos, igual con mi nuera. -      El… pero ellos no cumplen el rol, de un hombre en tu vida, una pareja, no sé, un amigo con derecho, un esposo o lo que quieras. -      Ella… eso que dices también es cierto, pero vuelvo a lo que te dije, no he sentido esa necesidad, ah y además que siempre estoy creando algo nuevo, o haciendo una obra nueva, en la cual desbordó toda mi energía creadora. Me apasiona lo que hago… -      El… ¿Por qué no intentas enfocar esa energía, esa pasión, ese amor, que en tus ojos se ve que es un inmenso mar, en otra persona? -      Ella… ¿Cómo por ejemplo? -      El… en mí. Desde que fui a tu cumpleaños número 50 y te declare el amor que sentía  por ti, ando detrás de ti. En aquel entonces, me pediste que dedicara mi atención a mi esposa, de quien precisamente me estaba separando. Esto me pegó… porque juraba que algo sentías por mí, nos llevábamos muy bien, éramos muy buenos amigos, además que he mantenido muy buena amistad y relación con todos los miembros de tu  familia, incluyendo a tu hijo.   Llego el mesonero y sirvió, trajo todo tal cual, como ellos lo habían pedido, deseándoles buen apetito, se retiró del mismo y luego volvió con otras bebidas para los dos. Ángel, inspirado como estaba continuó hablando…   -       Luego me metí en otra relación para intentar olvidarte, lo cual no conseguí, termine separándome, te volví a buscar y te encontré de nuevo con el padre de tu hijo… ahora sé que ya tienes bastante tiempo separada de él y que por lo visto, a pesar de estar de nuevo en el país, tu no quieres saber nada de él. -      Ella ¡caramba! Tienes buenas fuentes y levantando la copa brindo por él. -      El… cuando se quiere se puede y más cuando yo no te quiero, te amo y te deseo como en mi vida he amado y deseado a una mujer. -      Ella… Dios… hoy vienes con todo… y ella lo mira y se sonríe… -      El… si me sigues mirando y sonriendo así, voy a hacer algo que tengo ganas de hacer desde hace mucho tiempo. -      Ella… a mí me fascinan las sorpresas, pero no las amenazas… -      El… hoy has venido para acabar conmigo o porque realmente te intereso… dime por favor ¿Cuál de las dos se ajusta a tu verdad? -      Ella… simplemente vine porque me emocione al recibir mis flores favoritas y te mereces este agradecimiento… tu eres un hombre muy especial, tú lo has dicho, todos en mi familia te aprecian mucho y te consideran un extraordinario amigo… el, la interrumpe…   -      El… me interesas tú… ¿que soy para ti? Ivana, ya no somos tan jóvenes, no tenemos todo ese mundo por delante, tu y yo somos casi de la misma edad, aunque obviamente, tú te ves mucho menor que yo. -      Ella… ¿Cuántos años tienes tú? -      El… sesenta y dos, uno menos que tú. -      Ella… o sea, me llevas las cuentas bien claras… ¡Ay, Ángel! Como desearía decirte que siento lo mismo, pero no es así, y no quiero darte falsas ilusiones. Vamos a hacer algo, vamos a retomar esa amistad de antes, vamos a compartir y que sea el tiempo quien decida, pero sin presionar. A mi especialmente me encanta compartir contigo, bailar, bailas divino… además me encantó mucho que me cantaras, tienes muy buena voz… él se sonrió… -      El… quiero algo más que eso, pero aprovechare esta oportunidad que me estás dando para conquistarte y voy con todo… -      Ella… ok, vamos entonces a comer, porque creo se nos va a enfriar la comida y los dos rieron. -      El… eso también me fascina de ti, tu buen humor, lo conversadora. Lo atenta y empática que eres, te he visto en situaciones donde me he sentido muy orgulloso de conocerte. -      Ella… pide otra copa y brindemos por esto… El de inmediato llamo al mesonero, le solicitó dos nuevas copas, la de vino y coñac, con la cual los dos brindaron por esta nueva oportunidad. El mesonero, los atendió de inmediato y trajo las bebidas…   Los dos chocan sus copas y dijeron simultáneamente... salud. Fue así como los dos se concentraron en la comida y luego para cerrar, Ángel pidió un postre, él sabía que estos eran la debilidad de Ivana. Así estuvieron conversando hasta que ya pasadas las cuatro de la tarde, ella le dice…     -      Te agradezco esta invitación, esta comida, estuvo divina y la conversación ni se diga. Pero ya me debo ir, porque tenía unos asuntos pendientes, los cuales ya no los voy a poder cumplir todos, pero haré el intento por cumplir algunos. Gracias infinitas gracias por estas horas tan amenas a tu lado y fíjate sin música  ni mariachi, pero me encanto. -      El… gracias a ti, por aceptarme la invitación y  por abrir esta oportunidad para mí, te juro que la aprovecharé. -      Ella… gracias por tener mi colección, invítame a tu casa para firmarlas. -      El… te tomare la palabra. Ella se levanta y se despide de él, con un beso en la mejilla.   Así, Ivana vuelve de nuevo a su oficina y reflexiona sobre esta decisión que acaba de tomar. Desde su punto de vista, no es un compromiso, no está jugando con los sentimientos de Ángel, porque fue clara y puntual. Así que dejara que el tiempo decida…  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR