Capítulo 9. Ivana… su amor y deseo por Ángel

4114 Palabras
Llegaron a la Villa, donde reside Ángel, entraron y rodaron la camioneta hasta llegar a la casa. El con el control, abrió el portón, guardo la camioneta, era un garaje amplio como para cuatro o cinco vehículos. Ivana espero, que Ángel le abriera la puerta para bajar. Él no la dejó entrar por la terraza que era la puerta más cercana, según él, ella en su primera visita, entraría por la puerta principal como dueña y señora. Y así lo hizo para complacerlo. El abrió la puerta de entrada, con ella abrazada a él y al entrar le dijo… -      ¡Bienvenida a tu nuevo hogar, amor de mi vida! -      Ella, estaba asombrada de la belleza que irradiaba esta casa, era preciosa, él tenía un gusto extraordinario por lo bueno, derrochaba clase, elegancia, comodidad y lujo... solo dijo ¡Que bella! -      Él le hizo un recorrido por toda la planta baja y por el área exterior de la misma, explicando las modificaciones hechas. A Ivana, le encanto la casa era preciosa, no tenía nada que envidiar a cualquier otra casa o mansión. Ángel le preguntó… ¿qué te parece? -      Ella… bellísima, mi amor, me encanta… -      El… vamos a la parte de arriba… -      Ella sube de la mano con el… y le comenta, papi las escaleras están espectaculares. -      El, sonriendo… no te imaginas lo preocupado que estaba porque no te gustara… -      Ivana… estaría desquiciada sino me gusta una casa así. Y tiene lo mejor… -      El… ¿Qué es? -      Ella… tu calor, tu amor, tu presencia, en cada mueble, en cada objeto se nota tu presencia. -      El… soltó un suspiro y comento… me estoy sintiendo en el aire. Sonrió abrazando a Ivana… y aún falta lo mejor nuestra habitación… -      Al llegar a la parte alta, recorrieron las cuatro habitaciones, siendo la última la que ocupa Ángel, era una habitación amplia, muy grande, con una cama King Size que resaltaba en la misma. Tenía vestier y baño con jacuzzi. A ella le encanto esta habitación, preciosa, además, que tenía impregnado su olor, tan rico, fue algo que llamo la atención de Ivana siempre. El la abraza, la besa y le promete… aquí te llevare al cielo y conocerás las estrellas junto conmigo. -      Ivana… ¡es una tentación! ven vamos, ofreceme algo de beber tengo mucha sed. -      El sonriendo, le dice al oído… mi pequeña cobarde… -      Ella… lo abraza por el cuello y pegando su cuerpo al de él, le dice… no es cobardía, es sentido común y prudencia… si se tiene que dar que hoy sea tu mujer lo seré, si no, pues no será y esperaremos el lugar y momento adecuado ¿te parece? Le hablaba muy suave, mordisqueando el lóbulo de la oreja. Ahora fue ella, la que lo sintió estremecer y le dijo lo que es igual, no es trampa. -      El… susurrando y casi sin voz… tienes toda la razón, vamos a bajar, bebemos algo y subimos a la sala de estar para ver algo de televisión o escuchamos nuestra música favorita… -      Ella… totalmente de acuerdo contigo. Bajaron y se dirigieron hacia el área del bar donde incluso podían escuchar música o ver películas. El, tenía una amplia colección de música y películas que le encanto a Ivana, sobre todo las del género de romance. -      Ella…creo que me tomara bastante tiempo, ver toda tu colección de películas. Mientras decía esto, él estaba preparando una bebida para ella con muy poco licor… la cual le entrega y le dice… -      Yo te acompañare, para que las disfrutemos juntos, estoy seguro, que no tendrán el mismo resultado que cuando las vi solo. -      Ella… así espero y le agradeció la bebida que le preparo, además le pregunto ¿Qué es? -      El… es un cóctel, con muy poco licor… En todo caso, pruébalo y dime si te gusta… -      Ella, lo prueba y le dice… esta fino, me gusta… -      El… me encanta que te guste. Déjame decirle a Mirtha que nos traiga algo para comer o picar… -      Ella… dale, mientras, yo sigo revisando… ¿Qué quieres hacer primero, escuchar música o ver alguna película? -      El… lo que tú quieras mi amor, eres la reina, la que manda, yo soy tu simple esclavo y servidor… Ivana sonrió… -      Ella, escogió ver una película romántica. -      El al volver le pregunta… ¿Qué vas a hacer? -      Ella… ver una película -      El… ¿Cuál mami? -      Ella, le pasa el cd… -      El… es buenísima, pero… -      Ella… ¿pero qué…? A ver dime qué pero tiene… -      El… es muy buena, pero tiene escenas que nos afectarán… -      Ella… ¿en qué sentido negativo o positivo? Si no mi amor, vemos otra, recomiéndame otra… -      El… no, por nada del mundo la cambiaria, es la propia para ti y para mi… como dices tú, por algo pasan las cosas, vamos a disfrutarlas, solo que… -      Ella, riéndose de lo que el acaba de decir, le pregunta ¿solo que? Anda dime… -      El… mi idea era que vieras una película, por ejemplo de terror, para aprovechar, el susto y poderte abrazar… -      Ella… suelta una carcajada y le comenta… estas depravado, pero lamento decirte que esas películas no las veras conmigo, porque no me gustan. Me impresionan demasiado, las evito a toda costa. No obstante, no necesito eso, para pedirte que veamos la película abrazados. Es más ese sofá amplio, me llama desde que entre a esta habitación. -      El riéndose, y comiéndosela literalmente a besos, le dice, yo sabía que eras así, tu forma de ser, cuando hablas, escribes, te acercas, tu caminar y gestos, me delataban esta hermosa realidad, eres mi mujer perfecta… -      Ivana, riendo, le dice… no vida, yo no soy mujer perfecta, por favor, no me exijas tanto… -      El, riéndose con ella, le comenta… es que no tienes que hacer nada mami, ya lo eres… En eso, tocan la puerta, Ángel, soltándola, dice… adelante… -      Mirtha entra con una bandeja de comida para picar, que se veían extraordinarios… ¿Dónde la coloco señor? -      El… déjalo por favor sobre la mesa redonda y gracias… -      Mirtha… a sus órdenes señor, cualquier cosa que necesiten, estaré en la cocina disponible… -      El… gracias. Para lo de la cena, por favor habilita la mesa de la terraza, ahí cenaremos la señora y yo. -      Mirtha… como usted diga señor. Permiso… -      Ivana… ¿me voy a quedar a cenar? -      El… sí. Eres toda mía. Así que tu tiempo de hoy es totalmente mío. Bueno ahora si vamos a prepararnos para ver la película. Te propongo, dejar que me siente primero, en el sofá, para servirte de apoyo y almohada, tú te acomodas entre mis piernas, es una fantasía que he tenido muchas veces contigo. -      Ella, riéndose, le responde… sale, acomódate pues, porque si no, nos van a dar las diez, como dice la canción y no vamos a ver ninguna película. -      El, corre las cortinas para que no entre claridad, apaga la luz, se acomoda en el sofá, coloca algunos cojines como respaldo para él, ubica estratégicamente los vasos y la comida a su alcance, para no tener que moverse a nada, sino que todo esté al alcance de los dos. Toma a Ivana de las manos y la ayuda a sentarse entre sus piernas, ella, se acomoda utilizando el pecho de él,  como su almohada o espaldar. Finalmente, da play a la TV y al DVD. -      Ella… no te molesta este así, me siento súper cómoda, pero la idea es que tú también lo estés.  -      El… recuerda que yo te pedí esto, lo estoy disfrutando mami, el, la rodeo con sus brazos y comenzó a acariciar con sus manos, muy suavemente el abdomen de Ivana, subiendo por su cintura. -      Ivana agarro el vaso y bebió del cóctel que él le preparó, para calmarse un poco, estaba temblando… -      Ángel consciente de lo que ella sentía, le recorrió el cuello con sus labios y le dijo al oído… si me das un beso te dejo ver la película. -      Ella… soltando un fuerte suspiro, se colocó de frente a él, y lo beso desesperadamente con mucha pasión. Ángel le recorría con sus manos la piel que estaba libre en su espalda entre la pretina del pantalón y el minúsculo top que cargaba puesto… -      El… lo prometido es deuda… vamos a verla. Ella disfruto su compañía, sinceramente la atendía como a una reina, le daba de comer en su propia boca. Sus manos en ningún momento cesaron de recorrer el cuerpo de Ivana, quien estaba viviendo un verdadero suplicio al estar ahí sola con él, intentando ver la película. Ella ardía de deseo por él… -      Ángel, no resistiendo más la necesidad de estar con ella le recorrió el cuello y el rostro, mordiéndole suavemente los labios a Ivana, le dijo… mami te deseo demasiado, creo que no fue tan buena idea ver la película… -      Ivana, solo dijo… vamos a tu habitación, me daría mucha vergüenza que alguien nos consiga aquí… -      El… ¿estas segura? -      Ella… solo estoy segura que te necesito y que te deseo, de repente tanto o más que tú a mí. Ángel levantándose del sofá y tomándola de la mano, subió con ella a su recamara. Al entrar a su habitación, levantó a Ivana y la acostó en su cama, él le quitó la blusa, mientras la acariciaba y la besaba, definitivamente ella lo traía de un ala. Ángel, era todo un experto estimulando y amando, despertó en ella emociones superiores a las vividas hace años, le recorrió con sus labios y sus manos todo el cuerpo, era como especie de veneración o adoración la que sentía por ella,  la hizo perder la noción del tiempo, de la hora y del lugar, la subió literalmente a las estrellas junto con él, la hizo estar consciente de su sexualidad y de los gustos o movimientos que lo excitaban y lo llevaban a alcanzar el clímax. Como todo experto, el  dejo que también ella disfrutara de su cuerpo y la guió en cuanto a lo que a él le gustaba o deseaba.  Vivieron juntos una experiencia inigualable, ella se sentía plena y satisfecha. Compartieron totalmente estas horas, tanto que ninguno quería separarse del otro, Ivana por fin, cansada, agotada, pero llena de gozo y de paz, se quedó dormida apoyada sobre el pecho de Ángel e igual le paso a él, esta vez hacer el amor, de la forma y manera que lo hizo con Ivana, fue su sedante natural más efectivo. Ya sobre las ocho de la noche, los dos despiertan, felices, sonriendo y abrazados, pegados el uno al otro…  Ángel la mira, la besa, y le agradece todo lo vivido desde la noche anterior hasta este momento, así que le dijo… -      Amor… me siento realizado, feliz, en gozo, pleno. Soy todo tuyo y tú eres mía. -      Ella… estoy extasiada, e igual que tú, siento un gozo, una paz enorme. ¿Por qué no me hiciste esto antes? -      El… porque no me dejabas acercar a ti. Siempre levantaban un muro entre los dos. -      Ella… ya todo eso es pasado. Aquí tienes a tu mujer… que te ama y te desea… -      El… eres extraordinaria, aunque, ya lo sabía, lo intuía, lo percibía en todo hasta en la forma como me dices las cosas. Por favor, no cambies nada, te amo y te deseo, así tal cual como eres.   -      Ella, sonriendo… no creo cambiar, ya me quede así. Y tu igual, así me conquistaste, así te amo y así te quiero seguir amando, no permitamos que terceros se involucren en nuestra relación y destruyan esto, que nos proporciona tanta estabilidad, paz, calma, armonía y tranquilidad. -      El, extiende su brazo y toma su celular, al abrirlo, ve la hora… la mira y se sonríe… ¿sabes qué hora es? -      Ella… no, ni idea, además, para que preocuparnos por la hora si se está muy divino aquí (acomodándose mejor sobre los brazos de él)… -      El, riéndose y mostrando un rostro totalmente relajado y lleno de felicidad, le dice… tienes toda la razón… -      Ella, te digo algo… tengo mucha hambre… -      El… yo también, es más, no he comido en el día de hoy, porque apenas desperté me fui a buscarte… -      Ella… o sea ayunando, para obtener algo… -      El… si voy a repetir esta vivencia de hoy, ten la certeza que ayunare todos los días. -      Ella… vamos, tampoco es bueno que tu cuerpo tenga tantas horas de ayuno. Pero me quiero bañar… -      El… yo estoy aquí para complacerte, así que nos meteremos a la ducha juntos, fue construida pensando en ti… -      Ivana, riendo, Ángel ¿de veras todas las remodelaciones fueron hechas para mí? -      El, levantando la mano derecha, en función de juramento, le dijo… lo juro… -      Ella, se sintió feliz del amor que él le profesaba. Le tomo la cara con sus dos manos y lo beso ardientemente en la boca. Él quiso seguir jugando con ella, pero ella lo detuvo, no mi amor, más tarde, luego, primero vamos a bañarnos para bajar a comer… -      El… como tú digas, mi vida, moviéndose en la cama hacia la orilla, para levantarse, pero sorprendiendo a Ivana, la levanto de la cama en sus brazos y así la condujo al baño, compartiendo juntos la ducha, se encendieron nuevamente las llamas del deseo y de la pasión. -      Pero, Ivana controlando la situación y abrazada totalmente a él,  le dijo en susurro, casi sin voz, demostrando como ella también lo deseaba… vamos primero a comer, tengo mucha hambre, vida. -      El… discúlpame mi vida, pero he padecido un largo y ardiente verano por ti, que me ha generado este apetito desenfrenado pero por comerte… -      Ella… deja que me alimente y veremos quien tiene más apetito desenfrenado por el otro… y los dos rieron juntos. Él le paso su toalla a ella y busco otra para él. -      El… no te ayudo a secar el cuerpo, que te juro, lo deseo como no tienes idea, porque esta vez no me voy a poder frenar. Y no quiero que sigas teniendo hambre. Te tengo una cena especial… -      Ella… ¿cómo así? -      El… recuerda que le pedí a Mirtha preparara una cena a la luz de las velas. -      Ella… cierto, pero te fijas, ando de jeans y blusa para una cena tan especial. -      El… ¿te vistes para mí? si me pones a elegir, prefiero contemplar tu cuerpo desnudo. -      Ella… ¿Dios, te imaginas, una cena así, en cueros, al desnudo, como Dios nos trajo al mundo?  -      El… malo no es, debe ser una experiencia maravillosa (Risa de los dos) -      Ella… el amor te está volviendo loco, mi vida… -      El… definitivamente sí, estoy loco por ti. Y lo peor es que presiento que esta locura no tiene remedio, va a ser siempre así… -      Ella… más te vale sea siempre así, porque no te voy a dar treguas, te voy a mantener así, agotado y cansado, para que no te den ganas de estar en otra cama que no sea esta y conmigo… -      El, la toma por la cintura, la abraza muy fuerte y finalmente la besa muy delicadamente… al separarse de ella, le pide al oído, mejor vamos a vestirnos o nos desmayaremos los dos del hambre… y rieron juntos. Ella se vistió delante de él, quien la contemplaba con ojos de deseo. -      Ella… ya lista, bajemos… -      El… vamos… y bajaron las escaleras abrazados. El la condujo a la terraza, donde Mirtha tenía todo preparado, hasta las velas estaban encendidas. Luego le dijo, espérame aquí, mientras pido que nos sirvan. Al regresar detrás de él, venia la señora con otra joven, parecía su hija, quien también la ayudo a servir. Esa noche, Ángel destapó una botella de champaña, brindo por su matrimonio, por el amor y especialmente por ella. -      Ella... levantando su copa, dijo… por nuestro matrimonio, por nuestro amor, por ti, te amo y te quiero así, como hoy, a mi lado para siempre. -      El feliz de escuchar ese brindis, se acercó a ella y la beso. Luego le dijo… buen provecho, espero te guste, aunque no la prepare, es mi receta y la mande preparar especialmente para ti. -      Ella… gracias. Los dos se dedicaron a comer, conversar, compartir e intercambiar comida, fue una velada muy deliciosa y cargada de  mucho amor. Ivana, se sentía en el cielo, en el paraíso. Ángel, igual que ella, se sentía muy feliz, satisfecho y pleno como nunca lo había estado. Luego de la cena, salieron a caminar por el jardín de la casa, el cual de noche tenía una vista muy especial, por un juego de luces traída desde el extranjero por él, y que le dan una tonalidad azulada. Esa noche como cierre de broche de oro, a los momentos vividos por ellos, había una luna llena espectacular acompañada de muchas estrellas. La cual pudieron apreciar abrazados en el jardín. Una vez que volvieron a la terraza, Ivana, le dice… -      Si quieres, me puedes llevar, antes que se haga más tarde. -      El… quédate esta noche conmigo, te prometo llevarte temprano, antes que se enteren que te quedaste aquí. -      Ella… lo mira, sonríe y se estremece de pensar en la noche que pasara… -      El, casi que leyendo sus pensamientos, le dice… te juro que superaremos lo vivido esta tarde… y se acerca poco a poco a ella, tomándola por la cintura y besándola muy apasionadamente, generando en los dos una explosión hormonal de oxitocina. Doblegando con esto, cualquier decisión de Ivana, de querer ir a su casa a dormir en una cama sola y fría.  -      Ella… no me dejes ir… -      El… jamás, si por mi fuera, te pediría que te quedaras aquí viviendo conmigo desde hoy, igual nos vamos a casar el 22 de este mes, Dios mediante… pero quiero hacer las cosas bien, por ti y especialmente por tu hijo que ha depositado toda su confianza en mí, no le debo fallar. -      Ella… si, me he dado cuenta, mi hijo te ama mucho y te respeta. Entonces, vamos a esperar ¿te perece? Mi vida… -      El… como quieras mami, estoy que me muero de ganas por volverte a tener, pero, Jean Carlos, merece este sacrificio, es gracias a él, que hoy te tengo aquí conmigo, es gracias a él, que en unos días serás mía, bien vale la pena esperar y no adelantar para nada lo que él desea para nosotros, especialmente para ti, que eres su amor más grande. Así que  déjame buscar a Raúl y a Juan para que nos acompañen… -      Ella… okey, voy por mi bolso… -      El, besándola nuevamente, le dijo… te deseo con la misma intensidad que te amo. -      Ella… y yo a ti. Una vez  que estuvieron disponible el chofer y el custodio, salieron los cuatro en la camioneta de Ángel, quien llevaba a Ivana protegida totalmente entre sus brazos. Él le pregunta… -      ¿A qué hora paso por ti, para averiguar lo del matrimonio civil? -      Ella… a las diez de la mañana. ¿Tienes alguna acta de nacimiento disponible? Eso y la copia de nuestro documento de identificación es lo que necesitamos para fijar carteles, además de los datos de nuestros testigos, creo piden una copia de su documento de identificación. -      El… mis testigos serán mis hijos Ángel y Tony ¿Quiénes serán los tuyos? -      Ella… para estar a tu mismo ritmo, Jean y Joseph, yo tengo de ellos copias de sus documentos de identificación. Vamos a llevar todo de una vez, para salir de eso mañana mismo y así aseguramos la fecha para el viernes 21. -      Perfecto mami, como tú digas. En ese momento, entraban a la mansión y Ángel se bajó de la camioneta para el mismo abrir la puerta a Ivana. La acompañó hasta la puerta principal de la casa, donde se despidió de ella con un beso. Ivana no entró hasta tanto no vio salir la camioneta. Al entrar, solo estaba despierta Rosy, el ama de llaves de la mansión junto a su guardaespaldas Marcial. Ella los saludos y deseándoles buenas noches se retiró a su habitación. Al entrar, le dio rienda suelta a sus recuerdos, los de esa tarde, que de emociones y sensaciones había despertado en ella Ángel. Siendo honesta nunca se había sentido así. Ella busco su celular porque estaba segura, él, la llamaría y así fue… -      Hola… ¿ya llegaste? Preguntó ella… -      El respondió… si, voy entrando a mi habitación… huele a ti, tiene tu olor -      Ella, echando bromas con el… obvio porque me unte en el cuerpo después que me bañe o mejor dicho, que me bañaste… -      El… gracias Ivana, estoy feliz, me siento bendecido, no sabes cuánto anhelo sea ya el 23… -      Ella… ¿Cómo el 23? Si nos casamos el 22… -      El… porqué 21 y 22 será de pura celebración, no vamos a tener tiempo ni espacio para estar juntos… pero ya el 23 serás única y exclusivamente mía. -      Ella, riendo… ¡qué egoísta y posesivo! Recuerda que tienes a mi hijo y mis nietos con quien compartir. -      El… si son tus amores, pero no como el mío, ese es solo mío, exclusivamente para mí. No tengo competencia (risas de los dos) -      Ella… en eso tienes toda la razón. Te confieso algo, al llegar a mi habitación, lo sentí solo y frío, no lo puedo creer, ya añoro estar de regreso en tu habitación. El interrumpiéndola… -      En nuestra habitación mami, todo, desde la casa hasta la última piedra que aquí hay… es nuestro, es tanto tuyo como mío. -      Ella… mi vida hay algo de lo cual no hemos hablado pero que necesitamos hacer… sobre las capitulaciones matrimoniales, tanto tu como yo, tenemos hijos y nietos y no quiero que nuestro matrimonio afecte en algo lo que es de ellos, porque son bienes que hemos adquiridos pensando en ellos. Deseo que sea un contrato hecho por ti y por mí, nuestra auténtica voluntad la que ahí se manifieste, sacando los bienes de ellos que no entraran a nuestra comunidad de bienes ¿te parece? -      El… si mi amor, yo también lo he pensado, déjame buscar los documentos de los bienes que están a mi nombre, porque algunos ya los he ido pasando a los muchachos, para que cada uno de ellos, tenga su propia vivienda y sus propios bienes. -      Ella, me parece perfecto…  me llevas la delantera porque nunca he hecho nada de eso, ya que mi único heredero hasta la fecha era mi hijo, todas las cosas están a mi nombre. -      El… vamos a hacer algo, agrega en ese contrato todos tus bienes, porque no quiero que mi matrimonio contigo afecte el amor, la relación, el vínculo, el trato y la solidaridad que tengo con tu hijo Jean Carlos. Por favor, yo solo te quiero a ti, tus sentimientos, emociones, corazón, amor, caricias, deseo, pasión y porque no, hasta tus pensamientos junto con tu cuerpo, lo demás es de Jean y deseo que lo protejas frente a cualquier evento presente o futuro. Y yo mañana te entrego los míos, ¿te parece, mi amor? -      Ella… gracias, infinitas gracias por ser como eres. Te amo. -      El… vuelvelo a repetir… quiero dormirme escuchando esa frase… -      Ella… te amo… pero también te deseo mucho. -      El… es que siento, que debí complacerte más y no dejarte ir tan rápido, apenas la noche comenzaba… -      Ella… tranquilo, me das mañana otra dosis del mismo tratamiento y te juro que me sentiré extraordinariamente feliz. -      El… es una promesa y yo cumplo mis promesas. Paso por ti a las diez, a tu oficina. -      Ella, si por favor, quiero que ya todos se enteren que eres mi futuro esposo… quiero delinear mi terreno, para que nadie trate de ocuparlo. -      El, soltando una sonora carcajada, le dijo… me encanto esa forma de considerarme como posesión tuya. Y tenlo siempre presente, soy todo tuyo. -      Ella, lo sé. Por favor descansa y cuídate, te espero mañana Dios mediante… -      El… hasta mañana mi amor… tú también cuídate y no te voy a pedir que sueñes conmigo, porque seguro estoy, ya estoy ahí. Ivana colgó y se acostó a dormir, fue una noche muy placentera.
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