El poema que Jake me hizo fue hermoso, realmente fue como un abrazo cálido a mi corazón turbio y agitado. Puesto que, me preguntaba constantemente qué sería de mi vida más adelante, ¿cómo saldría de aquí? ¿cómo podría estar con el Diecisiete sin ningún problema? ¿Que estaría haciendo Elinor? Con estas y muchas más preguntas que de repente aparecían y no me dejaban estar tranquila. Necesitaba estar otra vez en casa, sentía que me volvía cada vez más débil en este lugar. Me sentía vulnerable. Damian en casa, era quien se encargaba de cocinar ya que era eso lo que más le gustaba hacer. Pero, se sentía un poco incómodo ya que le gustaba Bárbara y viéndola todos los días después de un posible beso, era lo más incómodo para él. —Mejor dejaré de actuar raro, y seré como suelo ser. Odio esta te

