No sabía que podía pasar, ni exactamente lo que querían ellos de mí, si querían mi vida… se equivocaron, pues no pensaba dar mi brazo a torcer. Luego sentí a mi cuerpo dejarse llevar, no podía dominar mis piernas, me llevaban involuntariamente, como si poseyeran todo de mí por completo. Caminaba, caminaba despacio, como si estuviese en trance. «No puedo, no puedo.» Decía dentro de mi. —Es necesario que así sea. Si realmente amas al diecisiete, a tu familia... —Susurraban como millones de voces juntas de manera tétrica. Inevitablemente las lágrimas brotaban, como si supiese mi cuerpo que estaba sufriendo, pero yo luchaba por demostrarme valiente. Me adentre en el bosque, ni cuenta me había dado cuando ya estaba en frente de un tronco talado bastante grueso, que tenía una cruz en e
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


