PVO Apolo. —Solo porque no tengo nada que hacer, es que te acompaño, Apolo —vuelve a quejarse mi hermano trillizo. Pero no tuve otra opción, ya que el imbécil de Antonio tuvo, dizque, un contratiempo por su familia y llegará tarde al evento, o esa fue su estúpida excusa. La verdad, creo que es su hermanastra, el contratiempo. —Sí, claro, esto puede interesarte, sobre todo porque tendremos empresarios extranjeros, entre ellos alemanes, que buscan a un pez gordo dispuesto a invertir en sus proyectos. Mi hermano trillizo, Elrik, se detiene y me mira con evidente expectativa. Yo sonrío para mis adentros. Si cree que no sé que mantiene una relación a escondidas con la mejor amiga de nuestra hermana —una chica menor de edad, de origen alemán—, está muy equivocado. Yo lo sé todo. Todo sobre

