Fadila sollozaba incontrolablemente, se sentó en el piso frente al cuerpo de Pablo, Alek al ver qué no salía decidió entrar, al verla así como estaba sintió que su corazón le dolía, si él pudiera evitarle todos los sufrimientos lo haría. —Ven preciosa, vamos. —Dijo con dulzura, mientras la tomaba entre sus brazos para ayudarla a levantar. La chica se levantó, lo abrazó fuertemente y empezó a llorar aún más fuerte. —Tranquila, se que es difícil, pero fue su decisión y nada puedes hacer, tu padre era mi apegado a Camila, tenía una gran depresión. —Lo se, pero aún así duele, no creí que me dolería verlo morir, cuando lo abracé vinieron a mi todos los recuerdos que tengo de él de cuando era niña, los había bloqueado inconscientemente, son poco los que recuerdo, pero hubo muy buenos tiempos

