Capitulo 40

2781 Palabras
Narrado Cristina Al entrar al invernadero Gigante, Rosa y Laura estaban ahí tomando un te como si nada pasara. —¿No tenéis clase?—pregunte sorprendida y me senté alado de Laura, ella apoyo las piernas en mi cuerpo, se tumbo demasiado cómoda y era demasiado gracioso, se tumbo super cómoda en todo el sofá para tener esta conversación como si nada. —Me he metido en un problema y Chiqui me ha mandado aquí—explico Laura y la mire impresionada—Estaba vendiendo material a los alumnos, gominolas, exámenes y trabajos con respuestas, pases de pasillo y esas cosas—dijo y la mire demasiado sorprendida, era verdad que Laura vivía su vida, consiguiendo y vendiendo cosas completamente fuera del control del internado o que estos no dieran los profesores tan fácilmente, era su forma de revolucionarse con el internado, dar herramientas al resto de alumnos para molestar al internado. Yo prefería las bromas, romper su estructura y hacer que tuvieran que replantearse las normas, tener que coger y volver a escribir las normas porque eran realmente normas idiotas, eran normas que realmente no estaban haciendo nada, no eran normas que nos protegieran o nos ayudaran, simplemente nos cortaba todas las ideas, la libertad y en la etapa de la vida en la que estábamos, era cortarnos la etapa vital para que creciéramos demasiado rápido, que no viviéramos las cosas de adolescentes porque nuestro apellido implicaba ser algo en unos años. —Yo estoy aquí por culpa de Rosa—dejo claro Gigante haciendo que la chica le mirara y golpeara en el hombro sin dudarlo. —Voy a romperte esa cara de ogro y será mi culpa que no puedas jugar—le dejo claro Rosa, esta chica siempre me sorprendía parecía la persona más dulce del mundo pero era realmente era la persona que más probablemente mataría a otra sin dudarlo, no por placer seguramente para proteger a otra persona o a ella misma pero su apariencia dulce iba a confundir a muchas personas, pero cuando la conocías sabías bien que esa mujer era con la que menos debías meterte, a veces me sorprendía que fuera amiga de Isabella. —No a la violencia—dejo claro Gigante haciendo que le mirara, no es que fuera violento pero todos los deportes que practicaba implicaban pegar a los contrarios y hacer que el resto de personas sufrieran un golpe o un desmayo para poder ganar—Nos han pillado besándonos en un armario y nos han castigado—explico el chico como si no tuviera importancia y es que en un mundo normal besarte con tu novio no era importante pero en el loco mundo de estas personas, eso era un crimen. —¿Y vosotros tres?—me pregunto Laura y la mire—¿Por que no esta Isabella con vosotros?—. —Pues porque esta siendo buena alumna y no buena amiga—dejo claro Aiden y la mire—Se ha quedado quieta cuando han pegado a Cristina o cuando he tenido que llevarme a Matt, como si nada fuera con ella—se quejo y lo mire—Quiero a mi prima, pero últimamente no se donde tiene las prioridades—dejo claro. Era verdad que desde hace una semana Isabella era un misterio para todos, algunos momentos parecía que dejaría todo por ayudar a sus amigos que no le importaría suspender o dejar su forma de niña buena pero por otro lado, había veces que parecía que solo le importara ser la niña buena y alumna perfecta, era algo que no comprendía, sus cambios de actitud eran demasiado grandes, era como si nunca estuviera segura de nada y bueno, eso nos complicaba mucho como actuar con ella, se que por nada del mundo iba a traicionarnos o decir algo malo sobre nosotros, no nos iba a delatar porque ante todo en este mundo, su lealtad era más grande que nada en este mundo pero si es verdad que era demasiado complicado aguantar sus cambios de humor y no saber que iba a pasar, si nos iba a ayudar o no. —O sea estamos todos castigados—comento Laura y me miro divertida—Podríamos aprovechar y jugar un poco—comento Laura señalando con la mirada al espacio del invernadero donde de forma normal solía abrirse el portal, era demasiada rara la en la que estábamos queriendo viajar siempre, pensaba bastante en ello, era un deseo que tenía muchas veces al día, a las noches me imaginaba los escenarios de cosas o historias que podían pasar, era un poco tonta toda la situación. —Dudo que sea buena idea—deje claro y me miro, estaba quizás con más ganas que ella de viajar pero la idea de discutir con ella, era una cosa que siempre me gustaba porque la cosa de molestar y de hacerla rabiar, era entretenida, se le achinaban los ojos y se le arruga la nariz como si estuviera presionando a su cerebro para funcionar antes y más rápido. —¿Tienes miedo a que Isabella se enfade?—me pregunto Laura y la mire impresionada. —A ver se podría enfadar porque es algo también que le gusta—comente. —Pero no es suyo—se quejo Laura y la mire. —Bueno, no es que sea la dueña pero es la unica que nos ayuda con Aurora, esa señora tiene un poco de mal humor y bueno, creo que solo nos deja hacer cosas por Isabella—explique y mire a Aiden. —Puede que los dos seamos sus nietos, pero esta claro que se ve reflejada en ella y por eso la quiere y cuida tanto—explico Aiden y le mire, a ver obviamente a Aiden no le importaba no ser querido por esa persona pero no puedo negar que seguramente le moleste que su abuelo adoptivo, su abuela biológico todos quieran a Isabella antes que a él, espero que al menos su abuela le eligiera a él, ser la primera opción de una persona era demasiado importante, Aiden era mi primera opción en muchas cosas, en muchas conversaciones pero no en todas, porque con él no podía hablar de mi menstruación o maquillaje, porque no sabía del tema. La vida de Aiden obviamente no era fácil, siempre tuvo que cuidar de su prima y estar atado a ella porque se lo pedían, ser el segundo en todos los aspecto, tras ver la casa de esa familia me dejaba claro que Isabella era la favorita en todos los aspectos, había altares con sus trofeos mientras que Aiden tenía pocos espacios, podía ser porque sus padres los tuvieran todos o por otra razón pero a cualquiera le debería dolor que su familia no le tomara en cuenta, no le diera ese reconocimiento que se merece, pero nunca lo era, eso le debería doler demasiado, ser una segunda opción para medio mundo. —Aurora no es mi abuela, así que su opinión no me es importante—dejo claro Aiden y le mire—No necesito que os preocupéis por mi o mis sentimientos hacía esa mujer, porque yo solo la veo un canal para un objetivo, no como mi abuela—. Su frialdad era impresionante pero no era algo que me sorprendía, las primeras veces que interactuamos no es que fuese la forma más expresiva del mundo, un hombre de hielo al que parecía no importarle nada pero obviamente no era eso, era una persona que ocultaba demasiado dolor y que lo gestionaba como podía, ser el segundo en todo debía molestar, aunque era el alumno numero uno, era el numero uno en el contador de los chicos, porque en lo general era el dos, después de Isabella siempre, en todo, quisiera o no, siempre era la sombra de Isabella, en todo era el segundo, era la sombra de su prima y eso le debería molestar demasiado. —¿Podemos dejar las tonterías?—se quejo Matt haciendo que todos le miráramos, con su bolsa de hielo en las manos y apoyado en la pared todo serio parecía tener pocas ganas de todo, tener pocos amigos—No tengo ganas de más tonterías—dejo claro y nos miro seriamente. —Calma, no hace falta que te pongas de mal humor—le deje claro y me miro. —¿Ha pasado algo?—comento Gigante y Matt le miro. —No me parece bien que estemos hablando de personas que no se puedan defender—se quejo Matt, me quede sorprendida por su comentario, no estábamos diciendo nada malo, solo estábamos comentando las cosas—Si queréis viajar, lo hacemos pero sin tener que meter terceras personas—dejo claro Matt. Todos nos quedamos en silencio, por unos segundos pensando que podíamos hacer, estaba claro que ninguna de las personas que estábamos aquí estábamos hablando con la finalidad de hacer daño a alguien, solo estábamos comentando una situación que nos afectaba a los demás, solo estábamos exponiendo como nos estábamos sintiendo, creo que hablar de nuestras emociones era completamente valido pero creo que lo que pasaba era que Matt estaba molesto porque Isabella no vino con él porque le quería y se quedo ahí y lo pagaba con nosotros. —Hagámoslo, todos necesitamos dejar de pensar un rato—comento Aiden y se coloco enfrente de donde se abría el portal para dos segundos después abrir el portal, de este salió un libro volando como si alguien nos estuviera atacando, Rosa lo recogió y todos entramos al portal para que se cerrara detrás de nosotros. —No es hora de hacer tonterías—dejo claro Aurora. —Señora, sentimos interrumpida pero estábamos preocupados por su salud—hablo Rosa y se acerco a Aurora sentándola y haciendo como si estuviera haciéndole análisis médicos, eso de tomar el pulso, mirar como respira, incluso creo que le tomo la tensión con dos dedos, obviamente solo para jugar y que la mujer no se enfadará. —Yo no enfermo—se quejo Aurora y Rosa la miro. —Claro que no, pero debemos revisar que como se encuentra, soportar tantos adolescentes por tantos años debe ser demasiado cansado para usted, lo es hasta para mi y eso que tengo esa edad —comento Rosa haciendo que Aurora la mirara con sorpresa, demasiado sorprendida y creo que incluso casi sonríe. Rosa era una mujer que dominaba el ser la señora de los espectáculos, era la perfecta presentadora de cualquier espectáculo, era la que podría distraer hasta a un mono pero que no hablara mucho o que le gustara la lucha, sería una encantadora de leones pero no lo era, era un poco bruta en ocasiones pero cuando sabía que debía ser un ángel, sabía serlo y encantaba a todos. —Bien, bien—dejo claro Aurora haciendo que Rosa se separara de ella—Se ha que venís—dejo claro dando a un botón para que una puerta se acercará a nosotros, me quede impresionada pero era verdad que la mujer no tenía lo que quería que era hablar con su nieta, por lo que lo mejor era darnos lo que queríamos para poder librarse de nosotros—Recordar no tocar nada y no llevaros nada del lugar, y por dios no saquéis fotos con cámaras o cosas raras de los jovenes—. La mire unos segundos sin saber bien si debía darle las gracias o si debía simplemente coger e irme del lugar, pero no es que nos quedara demasiadas opciones por lo que sin decir mucho más, todos entramos por esa puerta para entrar en un callejón, me quede demasiado impresionada y mientras la mayoría se recuperaba de mareos o de tener que adaptarse a un nuevo aire o peso de este, me acerque al final de este callejón para ver una calle vacía, nadie caminaba por la calle pero no era un lugar abandonado, las paredes y cada rincón de la ciudad parecían demasiado bien cuidados como para que fuera una ciudad abandonada, todo estaba demasiado limpio y era de día por lo que nada tenía sentido. —Cristina—me llamo Laura pero no la mire. —Puede que estemos en un universo sin formar, porque no hay nada solo edificios blancos y es de día, es demasiado raro que la gente no pase por la calle o que un animal vagabundo este por aquí—comente y revise más atentamente la calle, no es que hubiera mucho que analizar pero cualquier cosa, cualquier información que pudiéramos tener sobre cada uno de estos mundos iba a ser demasiado útil, mire a la izquierda para ver una carretera sin final, rodeada de edificios blancos con ventanas pero sin puertas de acceso por lo que la gente de este mundo atravesaba paredes o no lo entendía, golpee la pared en la que estaba apoyada y era dura, por lo que edificios normales o parecidos a los que teníamos nosotros en nuestra casa. Mire a la derecha y era lo mismo que en la izquierda como si fueran un reflejo del otro lado, paredes blancas, con ventanas y sin puertas, era demasiado iguales, el suelo era marrón pero no era tierra, era como suelo pero en marrón, carretera de color tierra, demasiado curioso. —Cristina—me llamo Laura y la mire, todas las cabezas de mis amigos estaban mirando al cielo por lo que con cuidado mire ahí para caerme de culo porque el mundo entero estaba en el cielo, las personas caminaban por calles sin marcar de la misma forma que nosotros pero flotando, sin tocar suelo, iban todos descalzos, era como si estuviéramos en un cubo de cristal desde el que podíamos ver todo pero no vivir la experiencia entera. —j***r—dije sin poder creérmelo—¿Vosotros creéis que nos ve?—pregunte mientras miraba a los coches voladores o a las personas que volaban encima de otras para que no entorpeciera su camino o como no necesitaban parar el trafico para cruzar porque los coches iban alto y las personas solo debían bajar un poco y ya estaba, cruzaban sin ser atropellados. Este mundo era impresionante, nadie hablaba con nadie y la tecnología de este mundo era demasiado increíble, enormes pantallas que daban información, que aunque ya las tuviéramos nosotros estas eran demasiado impresionantes, eran como demasiado avanzadas para nosotros, me fije en los edificios que estaban a nuestro alrededor y no llegaban hasta donde estaban las personas que flotaban. —Ni te muevas—dijo una voz que no reconocí, pero dos segundos, al notar algo punzante en mi estomago super que era una persona de este mundo que nos había descubierto. —Tranquilo—le dijo Aiden acercándose. —Ni os acerquéis, juro que como lo hagáis la mato—aviso el hombre, hablabamos el mismo idioma pero su acento no era igual que el nuestro, era bastante más fuerte, como si le costara pronunciar las palabras, cosa que no sería malo, peor me las estaba gritando en mi oído mientras su saliva estaba en mi uniforme, pues no me molestaría—¿Qué hacen unos niños de arriba aquí abajo?—pregunto, mis amigos se quedaron callados y de reojo mire al hombre y me dieron ganas de vomitar porque iba solo con una camiseta, de cadera para abajo estaba completamente desnudo cosa que me daba demasiadas ganas de pegarle—¿Qué me dará más dinero quitaros todo lo que tenéis o llevaros conmigo y pedir dinero a vuestros padres? ¿Sois niños de papa?—pregunto y me quede quieta mirando a mis amigos. —Mira, no se como lo ves pero ten claro que hacernos algo será peor para ti que para nosotros—dejo claro Matt acercándose algo al hombre—Mi amigo puede dejarte en coma en menos de dos segundos—dijo señalando a Gigante—Si atacas a esa chica, en menos de dos segundos tendrás tres chicos pegándote, te superamos en numero, en fuerza y tamaño, estarás acabado sin hablar del castigo o de lo que te harán otras personas, y desnudo la humillación será peor—le dejo claro. El hombre miro a Matt por unos segundos y me soltó alarmado. —Visitantes—grito alarmado el hombre saliendo corriendo del callejón gritando por ayuda, eso nos dio el claro aviso de que debíamos salir corriendo, sin dudarlo agarramos nuestras cosas y salimos corriendo de ese lugar, no íbamos a arriesgarnos a una guerra Inter dimensional o un secuestro que implicará que nos rescataran una policía que no sabía si existía.
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