Isabella Tres días después del concierto de mi hermano, estábamos en un coche de camino a internado. Tuvimos que escaparnos en mitad de la noche para que nadie pudiera evitar que no fueramos, obviamente estaba de locos que tras pasar diez meses encerrados en ese lugar, quisiéramos volver, obviamente no podíamos decir la verdad, sería una historia para encerrarnos en un psiquiátrico. Mire por la ventana mientras que la mano de Matt estaba en mi pierna acariciándola con cuidado pero sin levantar demasiado mi falda, no se movía demasiado, simplemente estaba ahí colocada mientras con la otra mano conducía atento mirando la carretera. — ¿Habra alguien en el internado? —pregunto Cristina. La mire. —Alguien de limpieza, suelen limpiar y pintar las habitaciones y clases cada verano—expliqu

