CAPÍTULO VEINTICUATRO Estaba en la interestatal de regreso a la A1, escuchando un silencio pesado en el teléfono. Acababa de contarle a Connelly sobre su incidente en el embalse congelado. Recordó su bondad humilde de esta mañana, cuando había ignorado la petición del alcalde de ser dura con ella. Se preguntó si ese era el Connelly con el que estaba hablando en ese momento. “Pero ¿no es seguro que ese era él?”, preguntó Connelly. “No. Pero el abrigo era idéntico. Y si se trataba de un empleado o de alguien del estado, no habría corrido”. Ya no estaba temblando tanto como antes. El calefactor estaba haciendo su trabajo, pero igual tenía muchas ganas de pasar por su casa, ducharse con agua caliente y quitarse esa ropa mojada y helada. “El vistazo que le echaste a su rostro... ¿es sufici

