CAPÍTULO VEINTINUEVE Estaba indeciso sobre enviar otra carta o no. Estuvo a punto de dejar una en el jardín de esculturas, pero sentía que arruinaría la exhibición. Estaba sentado en la mesa de la cocina, preguntándose qué podría decir la próxima carta. Sonrió al pensar en ella. “Los policías no son patinadores sobre hielo. Ellos no entienden el frío. Un tropiezo en el hielo y la rata se escapó”. O algo así. No podía sacarse la imagen de la mujer que lo había perseguido en el embalse. Y el hecho de que la mujer se había resbalado le demostró que estaba destinado a hacer este trabajo. Hasta la naturaleza lo estaba ayudando, el hielo finalmente dándose cuenta del afecto que sentía por él. Pero también sabía que el hecho de que la policía lo había encontrado en el embalse significaba que

