Sam toca el timbre dos veces para no ser tan molesto. Con calma, el castaño se mantiene en la puerta esperando hasta que le abran, y luego a tan solo unos segundos de su espera, esta se abre, mostrando a otro chico que no era su hijo y ninguno de los gemelos. Lo primero que le llama la atención a Sam, es que el delgado muchacho que mostraba una expresión aburrida en su rostro, tenía sus dos brazos completamente tatuados, llenos de letras y garabatos grisáceos y verdosos muy mal logrados. Al verle, Sam hace un recuento rápido en su mente, y al instante recuerda quien era ese chico. —Pase, Thomas fue a comprar algo para usted, ya viene—Dice el muchacho haciéndose a un lado, para que Sam entre. —Uh, comprendo, entonces lo esperaré. Gracias... tú debes ser Zacary ¿Verdad? Te recuerdo de la v

