POV Ariel Despertar en los brazos de Christopher no se parece a nada que haya vivido antes. Estoy acostada de medio lado y lo tengo a él, al completo, en mi espalda. Su torso fibroso sube y baja con la respiración profunda y calmada, tranquila, y yo siento una especie de relajación que siempre me ha costado mucho conseguir. Su ancha mano está sobre mi pecho, abrazado a mis tetas como si fueran un peluche que acoge cada noche; eso me hace sonreír y, de paso, provoca que esa legión de mariposas desubicadas comience a hacer estragos en mi interior, impulsándome, dejándome caer. Me remuevo un poco, me giro para verlo a la cara y me sorprende que él no se despierte. Tiene toda la pinta de ser de esos que al mínimo movimiento están con la oreja parada y los sentidos alertas. Pero Ch

