Jacob salía de su habitación llevando consigo su libreta de anotaciones en la mano, preparada para que fuera la protagonista en su próximo encuentro con Leopold. Cuando cerró la puerta tras él, inmediatamente Cassian lo sorprendió. —¡Buenos días! —dijo cuando lo abordó precipitadamente. Jacob solo se limitó a enarcar una ceja con recelo ante el acercamiento repentino del Cassian. —Te esperaba, pensé que te había sucedido algo. —¿No tienes nada qué hacer? —preguntó con antipatía. —No, no tengo nada más que hacer y quiero aprovechar el tiempo contigo. Jacob arrugó la cara con desagrado. «Aj, creo que no va a ser cuando me sienta preparado para conocerlo.» Dedujo descontento, teniendo en cuanta la sugerencia de Alicia. —Ah —se volvió para encaminarse por el largo y fastuoso pasillo

