Valeria Abro mis ojos y aún me siento un poco mareada débil y con muchas náuseas talvez son consecuencias de lo que me aplicaron, muevo mi cabeza y miro a mi rededor y es injusto como la vida y las personas que alguna vez confíe en ellas se empeñan en traerme siempre al mismo lugar, el cuarto oscuro que tanto odie, el mismo cuarto donde tantas veces mi tía me encerró según ella como castigó, no se que pretenden pero eso sí les va a quedar muy difícil derrumbarme, aunque se me venga el mundo encima nunca me van a derrumbar, solo que se vienen a mi mente la escena de Antonio detrás de mí y entregarme al perro guardián de mi tía me dolió tanto que creí morir, nunca lo imaginé, y busque respuesta en su mirada pero por más que busque en su mirada alguna respuesta lo único que obtuve fue odio

