CAPÍTULO 8 RODRIGO ********* Aunque tratara de disimularlo el día de mi boda se había convertido en un inmenso vacío en mi corazón, la llegada de mi hermano ebrio no se borraba de mi cabeza, la fiesta se hacía eterna cuando solo quería salir corriendo por las calles de la ciudad en busca de él, ponerlo a salvo en estos momentos era mi prioridad, saber que estaba bien me consumía lentamente, por otra parte estaba la tristeza que emanaba del rostro de Mila, su silencio se hizo eterno no había forma de sacar de sus labios una palabra. Conocía todo

