—¡Vaya!, qué sorpresa, estamos en el mismo salón. Se escuchó decir la voz masculina, provocando que la mirada de Samantha desviara su atención de aquella lista colocada en una de las paredes de aquel instituto. —Creo que no me recuerdas, yo soy amigo de… —De Federico. Sí te recuerdo, solo que tú y yo no hablamos mientras estudiamos la preparatoria, así que me resulta extraño que me hables. —Bueno, seremos compañeros en adelante y además yo nunca he tenido ni un problema contigo, solo que no coincidimos mucho anteriormente. Samantha finalmente sonrió y asintió. —Tienes razón, seremos compañeros, así que… Samantha estiró su mano, haciendo que Kevin sonriera y estrechara rápidamente la suave mano de aquella chica con la más cálida y hermosa sonrisa. —Espero podamos llevarnos muy bien.
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