CAPITULO 57 LA BOMBA El padre Paolo sorprendió con su llegada a la mansión de su hermano gemelo, quien lo esperaba junto a la mujer que los trajo al mundo de lo contrario estaba decidido a acabar con la vida de su mujerzuela y el bastardo que tuvo con ella producto de una relación clandestina y prohibida. Sin embargo, el sacerdote se había presentado asegurando que no sabía del paradero de su madre, pero tenía una información valiosa que estaba dispuesto a intercambiar con Massimo siempre y cuando la mujer y el niño queden fuera de peligro. —¿Crees que estas en condición de hacer intercambios? —Supongo que te interesa saber sobre la muerte de nuestro padre. —¿Tú sabes quién lo asesino? Maldito —apretando su cuello. —Amor —tomando su brazo —. Cálmate, debes escucharlo antes de conden

