—Es que ustedes dos son un par de ingenuos, esa espada ha pasado de generación a generación y todos los cazadores han demostrado ser digno de ella, pero Raúl, solo actuaste por impulso y es por eso que tú pueblo sufrió las consecuencias — dijo un anciano que se acercaba a ellos. — ¿Tu quien eres? — pregunto Raúl. —Soy el cazador anterior a ti, yo viví 85 años de los cuales di 40 años de mi vida luchando para erradicar a los dragones, en una de las batallas perdí mis brazos y ya no podía sostener la espada, pero de seguir con esos los hubiera aniquilado — contesto el anciano. — ¿Que hago yo aquí? No entiendo — dijo Robinson —Aun sigues dormido, no me extraña, solo sabes usar la fuerza física, pero no sabes aprovechar los verdaderos dones de esta espada. En eso el anciano muestra una es

