-*- Al día siguiente salimos tan temprano de la casa de sus abuelos para poder llegar al trabajo, no podíamos tomarnos otro día. —Buen día, señora Sofía, señor Ángel — nos dice la recepcionista cuando nos ve llegar juntos. —Buenos días — respondimos al unísono. —¿Por qué nos ven como si tuviéramos algo extraño? Me molesta. —¿Ángel, que es lo que a ti no te molesta? — me mira subiendo su ceja de mal humor — quizás es que la última vez que entramos juntos fue el día que te nombramos presidente de la empresa y a mi vicepresidenta de ahí en más, nunca hemos llegado juntos. —Estamos casados, es normal que nos vean juntos, me molesta que nos vean como algo extraño, deberían empezar a acostumbrarse a que esto suceda más seguido. —Ya deja de ser tan gruñón y amargado, sonríele un poco más

