Una traición a dos bandos. ¿Genial, a que sí? *** -¿Puedo hacer algo por ti? -pregunta preocupado mi amigo, mirándome desde el lugar del piloto. -Por favor, no me hables de ésto. -le respondo, pidiéndoselo en serio, es lo único que me puede ayudar ahora mismo- ¿Me puedes llevar a casa, por favor? -Claro. -obedece él, arrancando el coche y llevándome de vuelta a mi casa. Ambos estamos completamente callados, pero no en un silencio incómodo, sino uno que deja que la paz fluya, uno que me deja pensar tranquilamente mientras observo por la ventana los edificios pasar. -Si necesitas algo, no dudes en llamarme. -me ofrece mi amigo aún reflejando preocupación en sus verdes ojos. -Muchas gracias, en serio. -le digo mientras le abrazo, para seguidamente salir del auto y dirigirme a grandes

