A pesar de su decisión de dejar dormir a Mark, no pudo evitar extender la mano y acariciarle suavemente la espalda, sorprendiéndose de que su intención no fuera despertarlo para tener sexo, sino simplemente tocarlo y hacerlo sentir bien. Su leve gemido ronroneante indicó que lo había logrado. Mark abrió lentamente los ojos y le dedicó a Sophie una sonrisa soñolienta. "Podría acostumbrarme a esto", susurró. —Yo también —admitió Sophie en voz baja mientras seguía acariciando la espalda de Mark. Mark se giró de lado para mirar a Sophie y extendió los brazos. Sophie cayó en ellos y se quedaron así, con el cuello de Sophie hundido en el pecho de Mark, acariciándose suavemente la espalda y disfrutando del momento íntimo y tranquilo. Sophie sintió que el pene de Mark comenzaba a excitarse, así

