Para Mark, su mundo cambió, y lo único que podía oír era su respiración. «Yo también te quiero, Sophie». Se besaron apasionadamente. "¿Podrías irte a una habitación?", bromeó Johanna. —Ya tenemos uno —respondió Sophie, tomando la mano de Mark y llevándoselo. * Pasaron un par de semanas y la popularidad de Sophie en el país se disparó. Sus apariciones públicas estaban abarrotadas de gente, y se hizo habitual que los asistentes corearan su nombre, y el de Mark, si él también estaba presente. De hecho, en una ocasión, durante una de sus apariciones en solitario en un evento benéfico, alguien empezó a corear "¿Dónde está Mark?", y la multitud no paró hasta que Sophie explicó que estaba trabajando en la Fundación. Había sido un día cálido, pero la noche refrescó. Mark salió del trabajo un

