24

1101 Palabras

Hannah volvió a mirar el archivo. No ! ¡Imposible! ¡Ella se negó a creerlo! Gabe no pudo haber hecho eso. Angustiada, Hannah se dio cuenta de que este hombre de ojos oscuros sediento de venganza no tenía intención de llevar guantes consigo. - ¿Pero por qué me enviaste estos regalos? ¿Estas flores? Ni una sombra de emoción cruzó su rostro impasible. - Para hacerte perder la cabeza, para confundir tu mente. Los ojos de Hannah se agrandaron. Muy dentro de ella, el dolor que sentía le impedía respirar. - No quería que cayeras en su trampa, pero había pensado lo suficiente para hacerte creer que era él. Se acercó a la chimenea crepitante para poner la mano sobre una rosa seca. - No te imaginas cuántas cosas aprendes a hacer en la cárcel. Hannah no quería ni imaginar ni saber. La mir

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR