"¿Cómo mierda sabe dónde vivo?" susurre preguntándome a mí misma.
Salí de la cocina y me dirigí a la entrada.
"Hola Teresa, ¿Me podrías decir quién es este perro?" pregunto molesto.
"Eso es algo que a ti no te importa" respondí cortante.
"Bien, ¿Me permites algo de tu tiempo?"
"Voy a desayunar, ¿Podemos hablar luego?" trate de echarlo, pero se negó
"Está bien, puedo esperar. O me puedes invitar" entro a mi casa como si nada.
A regañadientes lo invité y comencé a hacer más huevos.
Claro, aquí está su sirvienta para lo que gusten y ordenen. Bruno se sentó y en eso volvieron a tocar el timbre, y por el olor, reconocí quien era.
Otros huevos más...
"Cuida aquí Mario" le ordené que moviera los huevos. Me dirigí a la entrada y abrí la puerta.
"Hola, ¿Podemos hablar?" pregunto Caín apenado.
"Pasa, estaba a punto de desayunar" él asintió y lo senté en la mesa.
Tomo asiento a lado mío y Bruno comenzó a gruñir en desaprobación.
"A mí no me gruñas perro" peleo molesto Caín con Bruno.
"Detente Bruno" ordene.
Los cuatro comenzamos a desayunar en silencio y muy incómodos. Hasta que Mario termino y llevo su plato a la cocina. Al salir de esta me miro con malicia.
"Gracias por todo mi hermosa Teresa, la noche fue muy... estimulante." Comenzó a caminar hacia la entrada "¡Ah!, deje la toalla mojada en el baño, por ahí la sacas a secar ¿Si?" me pidió guiñándome un ojo y saliendo rápidamente.
Cierto lobo y humano se quedaron observando muy molesto a Mario.
"¡Tú!" grité tratando de detenerlo, pero la pareja me detuvo.
"¿Durmió aquí?" pregunto Bruno.
"¿En tu cama?" preguntó Caín.
"Si" trate de tranquilizarlos "Él es mi compañero militar, y mi mejor amigo. A veces se queda a dormir en mi casa... y en mi cama" susurré lo último.
Ambos estaban muy molestos, así que, para apaciguarlos, cambie de tema.
"Bruno, tú llegaste primero. ¿De qué quieres hablar?" pregunte tratando de dar por terminado todo este alboroto.
"Quiero que regresemos" hablo sin importarle la presencia de Caín. Este me miro alarmado. "Tú necesitas a tu mate para ser completamente feliz"
"Sí, claro que necesito a mi mate para ser feliz" afirme lo que dijo "Pero recuerda que tú rompiste el lazo que nos une. Ya no tengo ningún mate y no necesito uno"
Caín ríe silenciosamente, burlándose de Bruno.
"Tú y yo seriamos perfectos, Teresa"
"Claro, seriamos en pasado" me levante de la mesa y lo mire amenazantemente "Tú te encargaste de dejar en claro que no me quería. Me rechazaste sin siquiera conocerme, ahora yo no estoy dispuesta a aceptarte"
"No Teresa, yo"
"Basta, Bruno" lo interrumpí "Entiende que nuestro lazo está completamente roto. No hay nada entre nosotros ni abra."
Él guardó silencio por unos segundos, aceptando el hecho que nunca más estaríamos juntos.
"Tienes razón, lamente mucho haberte rechazado"
Él se levantó y comenzó a caminar hacia la salida.
"De todo corazón, espero y encuentres a alguien especial" él asintió desanimado y salió de mi casa a paso lento.
"Bien, ahora tú. ¿De qué quieres hablar?" le pregunte a Caín girándome a su dirección.
"Creo que me gustas" soltó de repente. Lo miré anonada, fue directo al punto, sin darle vueltas al asunto.
"¿Disculpa?"
"Ayer, cuando me dejaste plantado, entendí todo"
"Solo para recalcar, tú me dejaste plantado primero" lo interrumpí.
"Como sea, las chicas siempre han estado detrás de mí. Y Anna que fue la chica de la que te platique, fue la primera loba en gustarme. Pero me di cuenta de que no era así, solo era atracción" comento apenado "Pero ayer, realmente me sentí mal cuando te vi irte. Me destrozo por completo".
Se levantó de su asiento y se dirigió a mi dirección. Tomo mi mano y me miro.
"Quiero hacer las cosas bien, eres una chica linda, trabajadora y jodidamente sexi. El poco tiempo que pase contigo fue tranquilo, sin ninguna preocupación. Por esa razón quiero que me des una oportunidad. Quiero que nos des una oportunidad Teresa."
Mis manos estaban temblando ante tal declaración. No sabía qué decir. Era la primera vez que alguien declaraba su amor hacia mí.
"Tengo miedo" solté su mano y me abrace "No sé si pueda volver a confiar en alguien Caín".
"Te esperaré, el tiempo que sea necesario" me miro con determinación.
"Podríamos empezar a conocernos un poco más" traté de sonar más relajada. Él asintió muy animado y me abraso por unos segundos.
"Perdón, la emoción" se alejó sonrojado.
El ambiente era muy meloso, hasta que entro mi papá.
"¿Interrumpo?" pregunto mi padre cruzándose de brazos.
"No, yo... me voy" Salió corriendo Caín de la casa. Vislumbre sus orejas, estaban rosaditas.
"¿Quién es el chico?" pregunto entrecerrando los ojos.
"Un amigo" me limité a contestar.
"Pues él no te ve así" me miro pícaramente mi padre.
"¿Por qué no puedes ser un padre normal? Ponte celosa de tu hija" le reproché.
"No, no. Hay que ayudar a los jóvenes de hoy en día. Si no no sale la mercancía, y ya se está echando a perder aquí"
"¿A qué viniste? ¿No estaban bien a gusto desayunando sin mí?" pregunté con recelo.
"¡Ah! ¡Es cierto!" me tomo por los hombros "¡Tienes que ir con el Alfa ahora! El cargo será transferido en este preciso momento. La manada se encuentra en crisis" hablo alarmado mi padre.
La sucesión de beta lleva un proceso, y son muy raras las ocasiones en donde se realiza la sucesión sin presencia de la manada.
"El Alfa se ganó unos enemigos cuando asesino a unos Rogues a los límites de la manada" comento mi padre.
"Padre, Explícate. No comprendo nada" traté de calmar a mi padre. Pero ya está anciano, se altera fácilmente.
"El Alfa te lo dirá, ahora vámonos" asentí preocupada.
Al llegar a la casa del Alfa nos detuvimos directamente en el despacho del Alfa Dante.
Estábamos en la habitación el Rey Alfa Dante, el antiguo Rey Alfa, la antigua Luna, la futura luna, su hermana Zaíra, mi padre y yo.
"Ya que estamos todos reunidos, diré los puntos importantes" comenzó a hablar el Alfa "Mi primer encuentro con Marcus fue cerca de la montaña. Por lo que nos informaron, su mate quería a****r la manada. Pero él se negó, atacándonos ella sola con un grupo de hombres, ocasionando su muerte"
"Que idiota" comento Zaíra. Ella es la tercera en la línea sucesora. Su hermano mayor Jhon decidió vivir libremente con los humanos, abandonándonos.
Aunque nadie en la manada le reprocha nada, ya que, al ser el segundo hijo, no tiene derecho a sucesión Alfa. Si Jhon lo desea, se puede convertir en Alfa de alguna manada aledaña, pero él decidió no serlo y vivir con tranquilidad.
El Alfa Dante asintió y continúo hablando "Ahora él quiere venganza. Aunque se descubrió que puede tener otro mate, decidió vengar a su amante".
Todos en la habitación quedamos en silencio.
A un lado del Alfa Dante, se encontraba su luna y mate Aurora. Ella aún era una cachorra de 17 años, apenas acaba de tener su transformación. Nuestra luna es una ternura de persona. El Alfa dante al tener más de 60 años decidió esperar a que Aurora sea un poco más adulta para poder montarla y darle cachorros.
El Alfa me miro detenidamente.
"Quiero que tomes tu lugar ahora mismo. No se puede aplazar más, tu padre ya no está en condiciones de pelear, necesito a alguien joven y bien entrenada. En este caso vendrías entrando tú"
Asentí determinada e hice una reverencia hacia mi Alfa.
"Es todo un honor para mí"
El Alfa asintió y se acercó a mí, rasgando parte de su sangre y dándomela para beber.
"Dolerá un poco"