Había dejado por completo la universidad y abandonado todos mis estudios, y con ellos, había perdido una gran batalla; La de adaptarme. De nuevo había huido de situaciones que me dificultasen y volvía a los antidepresivos por el bien de todos los que me rodeaban. No es como si fuera la gran cosa en realidad, los antidepresivos no cambiaban el fracaso. Pero lo había aceptado. Me había dado cuenta de mis fallas y estaba decidida a volver a mi burbuja de realidad distorsionada. En mi burbuja los días eran nubarrones y el calendario no existía. Allí no era un fracaso y no importaba si era tonta o inteligente, porque en realidad lo que yo decidiera ser estaba bien. Pero como dije, así funcionaba la burbuja, no el mundo real. En el mundo real era un despojo humano, un despropósito que jamás

