-Umm, ¿y ese olor tan delicioso?.- pregunta Ivanna saliendo de su cuarto ya vestida para trabajar.
-Hoy me levante temprano así que hice el desayuno.- dije, me senté para comer, le pase un poco del desayuno a Ivanna quien lo devoró sin compasión.
-Estaba muy bueno, gracias.- Sí, ya me di cuenta por como lo devoraste, sonreí, la chica toma de su café y coge su cartera para marcharse.- nos vemos ahora Stephan, espero puedas conseguir trabajo hoy.
-Gracias, que te vaya bien.- Ivanna solo sonríe, toma sus llaves y se va.
He quedado solo, hoy me quedaré un rato en casa, saldré más tarde, de igual, si voy a conseguir trabajo lo haré a la hora que sea, el problema es que pueda conseguir trabajo.
Llamaré a mamá, tomo mi teléfono y marco el contacto.
-Hola Steph, ¿como te está yendo?.- pregunta mamá entusiasmada.
-Bien mamá, un poco agitada la vida por aquí, pero todo bien.- miento, no todo va bien.
-¿Y ya conseguiste trabajo?.- me gustaría decir que sí, pero no.
-No mamá, aun no, pero no te preocupes, conseguiré pronto.- hablo positivo
-Yo sé que si hijo, ya verás que lo conseguirás.- ojala que sí mamá.
Iba a decir algo cuando se activó otra llamada, un número desconocido, puede ser del hospital.
-Mamá, te voy a colgar, te llamo luego, me están llamando y puede que sea del hospital al que fui ayer.- digo con rapidez.
-Está bien hijo, cuídate.- dice mama presurosa.
Cuelgo la llamada de mi mama y atiendo la del número desconocido.
-Aló, ¿quien habla?.- pregunto con nervios
-Buen día, ¿el señor Stephan Lavonier?.- ah moriré, mi nombre suena tan profesional.
-Sí, con el habla.- menciono
-Lo llamamos de Bloom Company.co, para informarle que ha obtenido el trabajo y que tiene que reportarse hoy mismo a las 10 am.- dice la mujer del otro lado del teléfono.
-Está bien, allí estaré puntual.- hablé lo más profesional que me era posible.
-Lo esperamos, que tenga un excelente día.- la mujer finaliza la llamada.
Ahh (gritos), lo conseguí, amen Dios, pensé que no iba a poder conseguir un trabajo en esta ciudad.
Fui veloz a mi habitación y me metí en la ducha, tengo que estar puntual en mi primer día de trabajo.
Me duche, lave los dientes y luego Salí, me puse una camisa azul mangas largas con una corbata roja, un pantalón n***o un poco ajustado, me peine decentemente y me eche algo de perfume, tome mi maletín, mi teléfono y salí de mi habitación listo para irme, llegaré más temprano de lo estimado pero no aguanto.
Camine como 15 minutos hasta llegar al enorme edificio que dice Bloom Company.co, entre al lugar y en la recepción pedí información y me enviaron al piso 41, donde están ubicadas las oficinas de presidencia y vicepresidencia, no sé porque me mandan para allá pero aquí voy.
Voy contando piso por piso hasta que llego al indicado, cuando salgo del ascensor veo un piso impecable con tres enormes oficinas y además pequeños escritorios cerca de las enormes oficinas, hay personas trabajando, tecleando y atendiendo llamadas, sí que es muy concurrido este lugar.
Una mujer llega hasta donde yo estoy.
Pregunta curiosa.-Eres Stephan Lavonier ¿cierto?.- asentí a su pregunta.- bien, sígueme, el Señor presidente de la compañía te va a recibir.
Wao, me va a recibir el presidente, esto cada vez se pone mejor.
La mujer toca la puerta de la oficina del hombre y este anuncia que pase, la chica se fue y yo entre a la oficina observe al hombre, este señor ya lo había visto, es el hombre que me entrevistó.
-Adelante, siéntate.- ofreció y yo me senté.- Stephan ¿Verdad?.- yo asiento.- bueno Stephan, el trabajo es todo tuyo felicidades.
NO podía ocultar mi emoción sonreí muy abiertamente.
-Gracias, no sabe cuánto se lo agradezco Señor Bloom, pensé que no iba a encontrar trabajo, ya hasta había pensado regresarme a Francia.- elocuencia
-Bueno, menos mal que no se regresó, y me puede llamar Raphael.-agregó el hombre muy amable.
-Está bien Señor...Raphael.- complete de inmediato, el hombre hizo una llamada rápida y luego llego una mujer, la misma que me trajo hasta acá.
-Mia.- la nombro.- lleva al joven Lavonier a su área de trabajo.- la mujer asiente
-Sígueme por favor.- yo me levanto y hago lo que me dice, caminamos hasta la otra oficina.- este será tu escritorio, allí tienes la computadora, impresora y todo lo que necesites.- yo me quede en off.
-¿Que se supone que voy a hacer aquí?.- digo incrédulo.
-Tu serás el nuevo "SECRETARIO" de vicepresidencia.- ok, no puedo creer lo que estoy escuchando, tanto estudio para nada, los títulos se fueron a la mierda y perdónenme la grosería no suelo decirlas, pero yo, un "SECRETARIO", definitivo, ahora solo falta que me cague un ave.
Cierro mis ojos para pensar con claridad, me doy la vuelta de manera brusca y camino de regreso a la oficina del Señor Raphael, entro sin su permiso, aunque me da igual no creo que dure mucho aquí.
-¿Que pasa?, ¿por que entran así a mi oficina?.- dice el hombre.
-Lo siento señor, no lo pude detener.- expresa la mujer.
-Está bien Mia, regresa a tu oficina, voy a escuchar lo que le inquieta al señor Lavonier.
-Por qué nadie me dijo que el trabajo era para conseguir secretario.- pregunte molesto pero con respeto.
-Usted nunca preguntó, se veía tan entusiasmado de trabajar que pensé que no le importaría.- comenta Raphael
-Claro que me importa, no estudié tanto para ser un Secretario, sin ofender a nadie, pero mi preparación no va con el trabajo.- exclame lo más calmado que puedo.
-Lo siento, es que no hay más trabajos, el único disponible es ese, tú decides si lo vas a querer.- agrega el hombre, quien tiene una mueca de diversión, no sé lo que es gracioso, a mí no me resulta gracioso.
Ok, me relaje, pensé con cabeza fría, ve el lado positivo, serás el secretario de vicepresidencia, deben pagar bien, el lado negativo es que seré un secretario por Dios, solo estas cosas me pasan a mí, aunque si me quedo trabajando es por el dinero, la verdad mi mamá y yo lo necesitamos, hay no sé qué hacer, mi vida es tan cruel, bueno no creo que pueda ser peor, aceptaré, de todos modos está muy difícil conseguir otro trabajo, puede que después haya un trabajo disponible en el área de investigación y como ya trabajo aquí puede que me lo den, si, seguiré pensando así.
-Está bien, me quedaré como secretario, no tengo más opciones.- bufe rendido
-Qué bueno que aceptaras.- comenta el hombre con una sonrisa
-No sé si es bueno, lo hago por el dinero y por mi mamá, con su permiso me voy a trabajar.-
Salí del lugar y me senté en mi supuesta oficina que consta de un escritorio, una computadora portátil, impresora y los demás implementos de oficinas, como papel, grapadora, clips, y lápices, inhale mucho aire y lo exhale con rapidez, quien pensaría que me mudaría a Londres para ser un Secretario, mi papá me ve haciendo esto y le da otro infarto, lo primero que me diría seria "ese trabajo no corresponde con tu preparación, ni se te ocurra aceptarlo", pero bueno papá es lo que hay, lo que conseguí, haré mi mejor esfuerzo, aunque esto de computadoras y teclear es pan comido para mí, de algo servirán los cursos que hice, gracias a mamá, que me metía en cuanto curso daban en el verano, casi nunca tuve vacaciones, papá trabajaba siempre y mamá tenía que estar al pendiente de las cosas de la casa, tuve una infancia feliz, amigos, novias no muchas pero tuve y en la secundaria de vez en cuando salía con mis amigos de paseo por Paris, en la universidad si no Salí mucho, me dedique a mis estudios y a terminar rápido, ya me entusiasmaba trabajar, primero estudie medicina, me gradué a los 20, a muy temprana edad la verdad, Salí de la preparatoria a los 16 y entre rápido a la universidad, cada verano adelantaba dos materias como mínimo, por eso me gradué tan rápido, después realice mi doctorado en biomédica farmacéutica y luego otro doctorado en tecnología biomédica humana, no tuve descanso, cuando iba por el primer año de mi segundo doctorado papá murió y pues allí todo se complicó y bueno ya saben el resto de la historia.
Llevaba media hora divagando en mis pensamientos, hasta que alguien me llamo la atención, era un hombre de traje, de mi estatura, piel clara, cabello n***o, ojos azules como de mi edad o mas no se decirlo y a su lado estaba una chica pegada como una garrapata a su brazo, yo alce la vista.
-¿Quien eres tú?.- pregunta el hombre con arrogancia.
-Soy el nuevo secretario de vicepresidencia.- no me acostumbro todavía a la palabra secretario
-¿Tu?.- dijo despectivo.- ¿eres mi secretario?.- ¿y usted es mi jefe? (me provocó decirle), si genio soy yo, me estresa este tipo y no lo conozco, yo asentí a su pregunta tan poco amable.-Bueno sígueme.
El camino hasta entras a su oficina y yo ni me movía, la chica de enfrente mío me hizo seña que lo siguiera, bufe pesadamente y camine hasta entrar a la oficina.
-Dígame Señor Bloom, ¿que necesita?.- creo que se notó mi descontento.
-Primero Secretario.- sí, creo que lo golpeare y eso que soy pacifista.- no me llames Señor, soy tu jefe y así me llamarás, ¿estamos claros?.- me calme mentalmente, estoy desarrollando un odio hacia esta persona que acabo de conocer.
-Sí, Jefe.- hable pesado
-Ok, que bueno que captes rápido secretario.- la mujer que venía con él se burlaba de mi tan descaradamente.- bueno, segundo tienes que usar el uniforme como todos los empleados de esta empresa.- lo que me faltaba, uniforme y yo que pensé que ya nada podía ser peor, que me parta un rayo, sería mejor, me repito, todo sea por el dinero y por mamá.
-Como ordene jefe.- sonreí hipócritamente.
-Y tercero.- se abotonó el saco y tomo a la chica del brazo.- estas carpeta que están encima de mi escritorio tienen oficios que necesito que respaldes, pero nada de escanear, los transcribes todos, para hoy, tienes hasta la tarde cuando regrese.-
-Como diga jefe.- el hombre salió junto con su garrapata, tomé las carpetas del escritorio y Salí de la oficina del diablo, me senté en mi acogedor lugar de trabajo y puse las carpetas encima del escritorio, son muchos oficios, pan comido.
Después de una hora terminé de respaldar los oficios en la computadora imprimí dos de cada uno, por si las moscas y las lleve a la oficina del diablo.
Me tome un descanso, fui hasta la cafetería del lugar y pedí un pan con jamón y tocino y un cappuchino.
Llegue a una mesa donde estaba la chica que trabaja en frente mío.
-Hola, me puedo sentar.- la chica asiente.- mucho gusto me llamo Stephan.- me presente cordial.
-Yo soy Mariah.- contesta ella.
-Es un gusto Mariah, ¿desde cuando trabajas en esta empresa?.- hago conversación, parece amable.
-Hace tres años.- acota Mariah
-Oh bien, ya llevas tiempo.- Mariah asiente, entonces veo entrar a alguien, es el idiota de mi jefe.-Wao, su majestad come en el mismo lugar que los plebeyos, nunca lo imagine.
-¿De quien hablas?.- cuestiona Mariah curiosa
-De mi jefe.- la chica me ve curiosa.
-¿Porque le dices jefe?.- pregunta extrañada.
-El me exigió que tenía que llamarlo así.- dije con molestia.
-¿En serio?, se pasó.- la chica rió, yo no le encontraba la gracia.- ok ok, ¿te pidió que lo llamases jefe?.-
-Ya te dije que sí, no te burles.- la mujer no paraba de reír.
-Lo sé, es que aún no puedo creer que te haya pedido eso.- elocuencia
-Bueno total, creo que no le agradó que su secretario fuese un hombre.- agregue
-Seguro que no, porque ese es más mujeriego, siempre trae un novia distinta cada mes, este mes es esa chica que vez allí comiendo con él.- comento Mariah
-¿Cuál?, ¿la garrapata?.- hablé fugaz
Esta mujer es toda risa, dije garrapata y empezó a reír, que falta, que diga pudin y se tire al suelo.
-¿Por qué le dices garrapata?.- pregunto Mariah interesada
-Porque cuando llegó ella venia pegada a él como una garrapata, por eso le digo así.- comenté honesto
-Si inventas cosas.- acotó la chica.
Después del descanso y de alimentarnos cada quien se fue a su lugar de trabajo, al rato venia el idiota de mi jefe con la garrapata de un brazo, se acercó a mi escritorio.
-Bueno ya que no fui a ninguna parte y estoy aquí espero que los oficios estén listos.- dice Don arrogancia
-Si feje.- contesté eficiente.
-Bueno entonces estas desped...-hiso pausa.- ¿que dijiste?.- pregunto incrédulo
-Que ya los oficios están listos.- su majestad me mira con odio, como que no lo puede creer.
-Bueno imprímelos todos.- vuelve a su arrogancia, idiota.
-Ya están impresos en una carpeta encima de su escritorio jefe.- idiota jefe
-Sigue trabajando.- el poco amigable e idiota se fue a su oficina.
El resto de la tarde la pase trabajando normal, acostumbrándome a ser un secretario, el idiota de mi jefe salió otra vez y no lo volví a ver, y ya son las 5pm, es decir, que ya me puedo ir a casa, estoy exhausto.
Llegue a casa, Ivanna llevaba una ropa bastante sexy y ajustada al cuerpo.
-Hola, parece que alguien por fin encontró trabajo.- yo solo le sonreí y no dije más nada al respecto de mi trabajo.
-¿A dónde vas así vestida?.- pregunté curioso
-¿Que? ¿Me veo horrible?.- cuestionó fugaz
-No, para nada todo lo contrario, solo que no te había visto así vestida.- exclamé
-Es que tengo trabajo en el Bar, por eso la vestimenta.- agrega despreocupada.- y bueno me voy Baby, nos vemos luego.- la chica toma sus llaves y abandona la casa.
Yo en mi lugar, me serví jugo de naranja y me senté a ver la TV, para descansar un rato, y así finaliza este día.