Sentía mi cuerpo libre y sin peso, volando por los aire y siendo llevada por la brisa. Reí, que sentimiento más increíble. Veía árboles y casas, mascotas y personas, nadie podía verme. Por el momento, eso no me incomodaba, solo disfrutaba aquel momento que solo era mío y me sentía en plena libertad. Dueña de todo, capaz de lo imposible. No sentía dolores, ni mi mente llena de preocupaciones, solo podía sentir la brisa llevar mi cabello y mis pies moviéndose por reflejo mismo. Escuché una voz a lo lejos que reconocía a la perfección y fui tras ella; aún flotando y estando encima de todos, corrí tras aquella voz. Claro que conocía aquella voz, era Gonzalo Jones una vez más. Mis ojos se cristalizaron y mi voz no salía. Tomé su mano pero no la sentía, un acto que me preocupó y me h

