-Buenos días, alteza. Por aquí - nos guía la dependienta. Siento sus ojos fulminarme desde atrás, pero la ignoro siguiendo a Adeline. -¿En que puedo ayudarle? - pregunta lentamente. Adeline toma asiento elegantemente, la imito lo más delicada que puedo. -Vestidos de gala. - susurra seriamente. La dependienta asiente y prácticamente corre a buscarlo. Adeline suelta y risilla provocando que giré a verla divertida. -Es muy gracioso ver lo nerviosas que se ponen- sonríe y provoca una sonrisa en mi rostro. Nerviosa observo fotógrafos enloquecidos en la puerta del lugar. Adeline toma mi mano y da un apretón. -Tranquila, éste es el lugar en el que siempre compramos. Es confiable. - me guiña el ojo. Justo en ese momento, el doble de dependientas llegan con un estante llenos de vestidos. -

