un beso inesperado, ¡Si! Y ahora? —Arturo perdóname, tú has sido muy bueno conmigo que a veces se confunden las cosas— Le dije mientras me alejaba de él sin esperar respuesta alguna. Entré a mi habitación y de los nervios empecé a caminar d run lado hacia el otro, cómo pude besarlo? Que me estaba pasando? Por que mi vida ha cambiado tanto desde que estoy aquí?, me preguntaba estas cosas sin obtener respuestas propias. Al día siguiente la rutina fue la misma, desayuno y después al trabajo. —Buenos días— Le dije a Katia mientras me unía al trabajo. —Amiga mía, parece que pasaste mala noche! No me digas que tienes malestares ya?— Preguntó Katia ya que evidentemente no dormí lo suficiente. —Así es Katia no dormí bien pero no fue por el embarazo, sino porque anoche besé a Arturo, esta ma

