Caminar alrededor de libros y más libros me da una sensación de calma. No importa si se quedara encerrada allí por el resto de su vida, no se aburrirá. No había nada que hiciera de ese día especialmente romántico, pero él que él la llevará allí y le contara una romántica y algo rara historia de amor, lo hizo único, un detalle que nadie podría igualar. Había conocido la nieve, y lo que para ella había sido la biblioteca más grande que ha visto, y todo gracias a él, aunque puedo asegurar que si él supiera realmente porque empezaron a gustarme los libros, no me habría traído aquí. ─¿En qué piensas cuando te quedas así? ─pregunta tocando sus manos para sacarla de sus pensamientos. ─En todo... ─suspira volteando a Edward. ─¿Me quieres decir? ─pregunta, pero ella niega con la cabeza. ─Seño

