Cada día a partir de ahora, en lo único que voy a pensar es lo hermoso de este lugar, es verde, frondoso, enorme, e inigualablemente precioso, casi podría olvidar que esto es un sueño. Aún sumergida bajo el agua, con sus brazos rodeando mi cuerpo, sus labios besandome hasta el alma, con él dentro de mí, no puedo evitar pensar en lo que he visto, incluso en lo que él me ha mostrado y no he visto. Gemidos que emergen con ellos, entrelazados y sedientos de más, se dejan llevar sumergidos entre besos y caricias frenéticas. Entre caricias y gemidos, no pudo evitar ver las marcas de su cuello, lo que afortunadamente vio al llegar, al clímax, o habría sido muy difícil disimular. Él sigue bajo el agua, mientras ella camina por el riachuelo que surge del manantial, intenta mirar la copa de los

