Capitulo 4 Acompañamiento musical parte 2

857 Palabras
—Ahhh, supongo que no has escuchado que pueblo pequeño infierno grande— Dijo Max dándole un sorbo a su bebida. —No le creas, hace tiempo que no escucho rumores de nadie— Dijo Víctor. —Claro, como que tu última novia te dejo por el profesor de historia, ahh cierto que ni siquiera lograste que fuera tu novia—Dijo Max encantado consigo mismo. —Enserio me sorprende de lo que te enteras — Respondió Víctor impresionado. —Es el poder del internet— Dije con sarcasmo. Los mellizos, Max y Theo se rieron de mi comentario. ¡Theo se rió de mi comentario! pensé fascinada, seguro ya está planificando nuestra boda, seguí fantaseando en mi cabeza mientras reía. —A lo que venimos, bitches, no estamos aquí para perder tiempo— dice Víctor con autoridad. Sé muy bien a que se refería el imbécil de Víctor, seguro notó lo que estoy tramando. Pasamos un rato recostados en el sofá, raramente nuevo que había en el almacén, escuchando tocar y varias veces discutir a la banda por el nombre que tendrán. Era como estar en casa, suspire, levante la cabeza y dije sin animo alguno. — ¿Que tal Radio Song? Mmm canción de radio— Dije balbuceando. —Que tonto— Dijo como siempre de intrépido Víctor. —Suena genial, es mejor que nuestro nombre actual—Dijo Theo — ¿No sé qué la parece a ustedes muchachos?— Preguntó a los demás. —Es genial— Exclamo uno de los mellizos, creo que ese era Alejandro. —A mi también me gusta, sobre todo porque no lo escogió Vic— Dijo con voz burlona, seguro ese era Alejandro o era Leandro, como sea. Yo solo me sonroje y susurrando dije —De nada— Tome un sorbo de mi bebida mientras observaba a la banda aun burlándose de Víctor. Cuando menos me había dado cuenta ya se habían hecho las siete de la noche, me levante apurada y le dije a Víctor que teníamos que irnos. papá seguro se molestaría si faltábamos al rezo de los domingos, esos son especiales por alguna razón Víctor paro de tocar la batería, se seco el sudor de la frente y me respondió —Demonios, se me olvido. Equipo continuaremos después— Dijo con un tono muy mandón, aun no entiendo si es que él era el jefe del grupo. Todos guardaban sus cosas mientras yo temblaba de los nervios, prometí a mamá no enfadar de nuevo a papá, repetía una y otra vez dentro de mí Vi la sombra de alguien en el suelo, cuando levanté la mirada era Theo. —Fue una muy buena idea la que tuviste hoy— Dijo Theo sonriéndome. — ¿Te parece? ¡Gracias! — Dije devolviendo la sonrisa. —Espero verte más seguido por aquí, me serviría de mucho tu ayuda. No podía creer lo que me estaba diciendo, ¿quiere mi ayuda?, es una buena excusa para verlo más seguido. —Claro no puedo abandonarlos a su suerte con Víctor, los llevaría a la ruina— Reí mientras trataba de ocultar mis mejillas rojizas. —Mucho flirteo por hoy Alice, debemos apurarnos — dijo Max seguramente un poco celoso. —Claro— Respondí atontada. —Si quieres te llevo en mi moto. —Intervino Theo. Se me hizo muy lindo el gesto de querer llevarme en su moto, antes de poder decir que si y claro preguntar si podíamos llevar a Max con nosotros, de la nada apareció el intrépido de mi hermano, agarrando el casco que tenía Theo en los brazos. —Claro que acepto, realmente no tengo ganas de caminar hoy. — Dijo Víctor para llamar la atención. Lo quería matar. —Discúlpenme, será para la próxima. — Dijo Theo apenado, dando la vuelta yendo detrás de mi hermano. ¿Por qué? Dije dentro de mí. —Vámonos rápido. — Me dijo Max —Tendrás tu oportunidad en otra ocasión. Asentí con la cabeza, nos despedimos de todos, salimos rápido del almacén, Max tuvo la maravillosa idea de correr pero eso no nos salvo de mojarnos, al llegar a casa lo invite a pasar la lluvia en mi cuarto. — ¿Quieres morir hoy? Si tu padre te ve conmigo te obligara a ir algún reformatorio para lesbianas y a mi seguro me va a secuestrar para llevarme y aniquilarme en alguna iglesia donde los homosexuales aún sean una blasfemia. Me reí tan fuerte que inmediatamente me disculpe con Max. No era mi intención ofenderlo. —Disculpa, eres muy exagerado Max, obviamente solo intentaría hacerte un exorcismo en la sala de mi casa —Seguí riendo mientras esperábamos a que la lluvia cesara debajo del tejado de mi porche. —No te preocupes nena, tal vez la próxima— Dijo Max guiñándome un ojo, emprendiendo la corrida a su casa. — ¡Hasta mañana!— Grité. Entre a casa, salude a mis padres que estaban en la cocina y antes de que pudieran decir algo, subí a mi cuarto, me sequé, cambie mi ropa y me acosté en mi cómoda cama. Fue un maravilloso día.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR