—Tonto –le susurré —¿Tú quieres que me convierta en un tomate o qué? – —Aun así, te verías hermosa – —Ya... para –dije levantándome y saliendo de la cocina para ir a las escaleras —¡Hey! Solo te halago –dice siguiéndome —Y fue mucho por hoy... –dije tratando de volver a mi color natural —Entre más se le halaga más reniega –dice susurrando para él mismo divertido —¿Qué dijiste? –pregunté volteándome para quedar frente a frente —Nada –dijo inocente —Ajá –digo —¿Niall? –lo llamo y me mira —¿Me podrías hacer una favor? – —Depende... –responde —¿Depende de qué? –pregunto —Del tipo del favor que deseas que haga –dijo obvio —¿Tú tienes una guitarra en el cuarto? –pregunté señalando el cuarto y él asintió —¿Me la podrías prestas? – —¿Quieres la guitarra? –pregunta y asentí —¿Sabe

