P.O.V. AMANDA Caminaba en silencio, para estar más alerta ante cualquier sonido, por muy insignificante que este fuera. No dejaba de sentirme observada, miraba hacia la selva artificial y habían muchos pares de ojos rojos, era la manada del alfa que nos seguía en retaguardia. Agudice más mis oídos y mi olfato. Podía oler cerca a un venado y hacía mucho qué no me alimentaba de sangre. Le pedí al Alfa que cuidara un momento a los niños ya que necesitaba alimentarme para incrementar mi fuerza. El hizo una seña en dirección a la penumbra y salieron dos lobos enormes e igualmente intimidantes que el alfa. — Moira, acompañala. Es una de nuestras aliadas, no le hagas nada. En ese momento escuché un gruñido proveniente de dicho lobo y vi como poco a poco iba cambiando su forma hasta adopta

